SOÑANDO CON HADAS |
![]() CUADERNO DE VIAJE DE UNA SOÑADORA
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Se mi secreto, No le digas a nadie que te amo No se lo digas a nadie Hace un tiempo que me siento revuelta, como si hubiese metido todos mis sentimientos en una lavadora y hubiese mezclado los de color , con los blancos y los negros, y además me parece que se me ha debido olvidar echar suavizante, porque cada vez raspan más, creo que tengo que cambiar de máquina , o de forma de hacer la colada, o simplemente tirar todo lo que salga de la lavadora , e ir a cazar sentimientos y sueños nuevos, porque los que tenían se han vuelto grises de tanto dar vueltas. El libro mentiroso escondía palabras rencorosas disfrazadas de amables, pero página a página adentraba al lector en un camino lleno de sombras y con luces que solo indicaban el camino que llevaba derechito al sendero de las espinas. Espinas con el veneno de la envidia y con una única verdad estricta e intransigente llevando a un final triste y solitario. Fue ese y no otro el motivo por el cual fue enterrado en lo más profundo del bosque, donde reposan las raíces del árbol de la sabiduría y esa es la razón por la que hay que tener cautela, pues depende del ser que se encarga de regar y mimar al anciano árbol, el libro puede filtrarse por sus hojas, regalando palabras dulces al pobre incauto y así salir de su encierro, contaminando la inocente y desprevenida victima que anhelante por aprender, puede dar por buenos sus renglones, privando así a su lector de otras visiones, distintas y enriquecedoras que hallar en las páginas de otros libros más humildes que solo aspiran a transportar en su viaje aquel que pasea sus ojos por el alma de unas páginas que no desean otra cosa que compartir buenos momentos. Había un vez una niña que adoraba las historias, el tiempo y la materia que alimenta los sueños la convirtió en una domadora de zapatos de tacón rojo con riendas de seda negra, amiga de los gatos que maúllan a la luna llena, en noches repletas de estrellas fugaces que dibujan reflejos de seres cautivos en los surcos de los libros, aquellos que relatan las viejas leyendas, de las que adoran las niñas, con zapatos de tacón rojo, alma de gata negra y corazón de trapo. |