Siento como los rayos del sol se cuelan lentamente, uno a uno, penetrando, todos y cada uno de mis rincones.
Noto como las gotas del rocío, resbalan suaves, por mi tallo.
Y de pronto te oigo, llegas como siempre. Todo sucede tan deprisa, tus movimientos frenéticos producen una brisa que estremece, libas mi néctar, rápido voraz, y me dejas exhausta, pero feliz porque se que te alimento, y me quedo aquí esperando tu regreso.
Que le vamos a hacer, yo solo soy una flor, y tu un impetuoso y majestuoso colibrí
evaglauca
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