Aiyana (flor eterna)
Susurra el viento una antigua leyenda nacida en el lugar donde anidan los sueños, cuenta que una pequeña india sentía una curiosa pasión por el cielo y todos sus ocupantes.
Los ancianos de la tribu le habían contado muchas historias sobre el gran padre sol, pero era la hermosa luna la que cautivaba la imaginación y el espíritu de la joven Aiyana.
Sentía en su sangre y en su piel todas las fases lluna, pero era cuando esta estaba llena, cuando los alimentos se le antojaban más sabrosos, las caricias de la brisa eran más sinuosas, y su madre decía que olía a bosque de primavera.
Fue en una de sus lunas cuando tropezó con el, blanco como como la reina de la noche, con los ojos del color del cielo , oliendo a tierra y sal. No hubo palabras, no hicieron falta, ambos firmaron su condena, a sabiendas de que lo efímero duraría siempre en sus corazones.
El alba lo despertó frío y solo, habría dudado si había sido un dulce sueño de verano, de no ser porque un suave aroma impregnaba su piel, era como si se hubiese rociado con la esencia de un bosque en primavera.
Aiyana no pudo dormir, aprovechó cada segundo al lado del trampero. Miró al cielo e imploró a la luna llena la eternidad de aquel instante, esta se compadeció de ella, convirtiéndola en un millar de flores blancas, dulces, perfumadas, que tienen por costumbre abrirse, en noches de luna llena.
Evaglauca
6 comentarios
Evaglauca -
Gracias Gata tus palabras siempre me han sentado bien.
Un abrazo gata
Gata Negra -
como dice Jordi, sencillamente hermosa :)
PD. No has cambiado nada en todo este tiempo, y eso me gusta :)
Mil besos!
Evaglauca -
jordi -
Evaglauca -
Cariños
OPin -
Cariños.