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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
 A veces, siento la necesidad de sentarme un momento y no hacer otra cosa que contemplar todo lo que me rodea , tal vez porque tener la sensación de que la vida pasa sin tiempo para saborearla, olerla , palparla, sentirla, susurrarla, me llena de angustia. Entonces me siento y lleno mis pulmones cojo impulso y reemprendo la rutina, pero con la certeza de que ya no es la misma, que puedo ver miradas nuevas en los ojos de siempre y descubrir un matiz nuevo en mi sonrisa favorita. A veces, siento la necesidad de sentarme un momento, y al levantarme mi alma ya no pesa tanto, y mis ojos vuelven a ver la magia que se encierra en todos y cada uno de nosotros haciendo de un día gris llene de color el baúl de mis recuerdos. Evaglauca  La luna llena iluminaba la charca en la que había habitado desde que llego a este mundo, y desde ese momento sus pequeños ojos saltones brillaban siempre que lo veía, a pesar de que el no mostrase ningún interés especial en ella. Al principio la consideró un ser extraño que se apiadaba de la comida, pues les perdonaba la vida a libélulas y luciérnagas. Luciérnagas, ¿Cómo se puede dejar volar a uno de los bocados más exquisitos y brillantes de este mundo? A ella le daba igual, lo extraño que su comportamiento pareciese a los demás, puesto que aunque al principio de su existencia se sintió un bicho raro, los días le enseñaron, que si se alejaba de sus sentimientos, no dejaba de ser rara y encima la tristeza de apoderaba de su alma. Él, magnifico e inconformista creció anhelando lo que creía inalcanzable, sin mostrar mucho interés en lo que le rodeaba. Y ella lo rodeaba, lo rodeaba y veneraba como el más grande de los seres, y por ello puso toda su energía, para hacer que el sueño de quien más amaba se cumpliese, olvidando incluso que le rompería su pequeño corazón. Fue una noche de verano, los juncos parecían silbar y los grillos ofrecían una serenata a todos los habitantes de la charca mientras las estrellas chisporroteaban en el cielo, alegres y vivarachas. Se acercó con paso lánguido y mirada triste, sentándose al lado de un sauce llorón a oír la singular orquesta. Por un momento se olvidó de la corte con sus engreídos caballeros, contando hazañas y mentiras. Una princesa, -esta es la oportunidad que siempre ha esperado- y acercándose a él, le dijo: -Acércate a ella, mírale a los ojos, y con toda tu alma desea que te bese, y así abandonar esta charca que te ata y tanto te pesa. No lo pensó un instante, se dejo llevar por el aroma de la magia situándose delante de la apenada princesa. Al verlo se sobresaltó, pensó que era el sapo más enorme que jamás había visto, pero cuando lo miró más detenidamente, se dio cuenta de que los ojos de él suplicaban que lo besase, y así lo hizo ante la atónita mirada de todos los habitantes de la charca, incluida la pequeña rana que aconsejaba sapos orgullosos. La metamorfosis duró un segundo eterno, pero allí estaba, un ser bello, elegante con cara de asombro y sonrisa feliz delante de un cuerpo delicado de preciosos ojos avellana y cabellos del color de un atardecer de otoño. Todo parecía perfecto, un sueño cumplido un corazón roto por amor y una princesa rescatada del tedio. Pero no siempre es tan fácil, Al principio del invierno, el nuevo caballero, añoraba la charca, con una ranita pequeña y preciosa que sabia escucharle y no le exigía nada más que un giño de vez en cuando. La vida de la corte se le hacía pesada y aburrida y su princesa de ojos de avellana se había cansado de él, como antes lo había hecho de otros. Casi sin darse cuenta estaba sentado en una orilla de la charca , cuando una ranita pequeña y vivaracha le saltó a la mano, sin pensárselo dos veces , se la acercó a los labios, y esta lo besó como lo había hecho antes, tantas tardes y el milagro volvió a repetirse otra vez pero a la inversa. Y otra vez todo parecía perfecto, un corazón henchido y feliz, una princesa vanidosa y olvidada y un sueño perdido puesto que no fue tal. Y una vez más las cosas no fueron tan sencillas, porque en la primavera en los ojos del sapo había arrepentimiento y deseos de recuperar su forma humana. El corazón de la pobre ranita se cubrió por un velo negro de pena, cuando llegó a la conclusión de que hay seres que nunca se conforman con lo que tienen, y solo sueñan con imposibles, porque así se pueden instalar en la queja y los lamentos, que son los que alimentan los sueños de los que no tienen valor para sacrificar otra cosa que no sea el corazón de los otros. Evaglauca
 Apartarse de la pasión, O entregarse ciegamente a ella, ¿Cuál de las dos actitudes es la menos destructiva? ONCE MINUTOS (PAULO COELHO) Lo que es el azar, cojo el libro lo abro y tachannnn la frase, y yo preocupada por si dejarme llevar por mis cuatro elementos, el fuego que me quema , el agua que lo mitiga , la tierra que me arraiga y el viento que me lleva y me trae y marea y me tiene rara, rara, rara, pero rara, la verdad es que a veces ni me reconozco y otras veces me sorprendo así que la frase de arriba no acaba de aclararme las cosas, tendré que abrir el libro por otra página. Evaglauca  >No es ningún secreto que soy fan de Amaral desde el principio de los tiempos, así que hoy que las musas se han ido a tomar unas cervezas con mi inspiración, que hace días me dejó para prodigarse por los bares de copas, os dejo un trocito de la estrofa de la canción Alerta de su último trabajo Gato Negro Dragón Rojo con la cual me siento muy identificada. Una princesa dormida En un castillo vacío Al despertar se dio cuenta Que estaba fuera de sitio En medio de la ciudad Anda arrastrando su traje Las joyas de su corona No sirven para este viaje (Ale , ……… Una princesa dormida En un castillo vacío Al despertar comprendió Que era rodar su destino Su reino por un amigo Que le acompañe esta noche Que pronunciara al oído Las silabas de su nombre. Ale ale ale ale alerta….) A veces vendería mi alma al mismísimo Belcebú, porque alguien pronunciara las silabas de mi nombre de su corazón a mi oído, pero todo tiene un tiempo un como y un porque y presumo que ya lo oí muchas veces, solo porque eso me hacía feliz y no porque fuese verdad. (No me puedo creer que mis dedos hayan escrito esto). Evaglauca
 As vuelto a mí, como lo haces tantas veces, escondido furtivamente en un recuerdo evocado por un aroma, por una imagen o de la mano de una nota musical y siempre que te encuentro me subo en una ola de melancolía y cuando estoy en la cresta me lanza al fondo del mar y doy vueltas y vueltas, sin saber cómo salir a la superficie a tomar aire. Y cuando al fin salgo a respirar, estoy extenuada de tanto intentar alejarme del recuerdo de lo fácil que fue amarte y lo difícil que se me está haciendo desterrarte de mi alma. Evaglauca
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