SOÑANDO CON HADAS |
![]() CUADERNO DE VIAJE DE UNA SOÑADORA
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Para cuando te encuentre Las hay suaves y relajantes Para cuando te encuentre Siento como los rayos del sol se cuelan lentamente, uno a uno, penetrando, todos y cada uno de mis rincones. Noto como las gotas del rocío, resbalan suaves, por mi tallo. Y de pronto te oigo, llegas como siempre. Todo sucede tan deprisa, tus movimientos frenéticos producen una brisa que estremece, libas mi néctar, rápido voraz, y me dejas exhausta, pero feliz porque se que te alimento, y me quedo aquí esperando tu regreso. Que le vamos a hacer, yo solo soy una flor, y tu un impetuoso y majestuoso colibrí En el corazón tenía (Antonio Machado) El primero de ellos de nombre Hassan, acomodo al pobre ave en una caja de cartón. Con unos calcetines viejos fabricó un nido al polluelo, que no cesaba de temblar a causa del miedo y el frío. Lo alimento a base de sopas de pan y leche, cuidándolo con la paciencia, y tesón del que disfruta compartiendo su tiempo, y después de dos semanas decidió llamarla Eli. Además de cuidarla, alimentarla y enseñarle a volar, Hassan le describía sus sueños y se emocionaba escuchando los de ella. Llegado el momento la invitó a partir, puesto que ella era poseedora de alas, además de un gran corazón. Ambos sabían que el vinculo que les unía, no lo destruiría ni la distancia ni el tiempo. Y así fue, Eli iba y venia, atesorando historias de lugares lejanos, los cuales Hassan jamás hubiese visto, de no ser a través de los relatos de su musa, que pasaba tardes bordando recuerdos para su Salvador. Pasó el tiempo, primero unas primaveras, seguidas de sus veranos, ¿Cómo no? de sus otoños y sus diez inviernos. La amistad de Eli y Hassan se hizo cada día más fuerte, y casi me atrevería a decir legendaria, digna de admiración y como no de envidia. Llegó pues a oídos de Omar, la curiosa historia de una gorrioncilla, llamada Eli, que contaba unos relatos maravillosos, de lugares extraordinarios, con una alegría y una magia que cautivaba a cuantos la escuchaban. Omar se maldijo por su mala suerte, pues el también se encontró hace años una pajarilla a la que bautizo Jandra, la cual nunca supo agradecer el derroche y los regalos que el le compró. Curiosamente olvidó Omar, como suelen hacerlo aquellos que poseen muchas cosas, entre ellas un corazón que late, porque es su deber, pero que solo se apiada de si mismo. Que al principio Jandra y el, eran inseparables. Omar, recibió a manos de su padre el Gran Visir, una jaula de un inmenso valor, construida con cristales y piedras preciosas que era la envidia de todos los visitantes de la corte. A la mañana siguiente Omar encontró a “la vieja y estúpida Jandra”, muerta en su suntuosa jaula, demasiado para ella…. Aunque no para esa gorrioncilla de la que tanto había oído hablar últimamente a los miembros de su corte. Hassan fue convenido a presentarse a primera hora de la mañana con su amiga, ante el máximo mandatario de la zona. Pero algo dentro de el, le hizo ir solo. Cosa que disgustó muchísimo al joven Visir Omar, el cual mandó encarcelar al pobre zapatero. Reunió todo el valor que encontró dentro de ella, y se presentó ante el visir, el cual cumplió su palabra y libertó a Hassan . Allí frente a su captor, Eli permanecía serena, puesto que no tenía por costumbre tener miedo de nada ni nadie. Cuando el Visir la vio quedó prendado de la armonía que envolvía a ese ser pequeño y grácil, y sin muchos preámbulos ni explicaciones, le ofreció la jaula de Jandra, Por primera vez en su vida a la pequeña gorrión se le heló el corazón y el gusto del horror invadió su pequeño paladar con la amargura de lo inevitable, y aún así se negó a ocupar esa cárcel de cristal. El visir que no era hombre de los que acepta un no por respuesta, argumentó que si en dos días no ocupaba el lugar que le ofrecía, su amigo sería dilapidado en la plaza pública. Y así fue, como un gris amanecer, ella sola e metió en la jaula, y Hassan recuperó su libertad, aunque el precio que habían pagado por ella, le suponía la peor de las condenas. A la mañana siguiente el Visir se acercó para saludar a su nueva “invitada”, con el temor de todo aquel que sabe que no obra bien pero que posee la soberbia del que cree que todo lo puede. - Buenos días, gran Visir. Dijo la voz de la dulce ave. -Veo que sois valiente, además de carecer de todo sentido práctico, dado que tu insolencia, bien puede costarte la vida. Satisfecho con el resultado obtenido de su posesión de concedió una tregua hasta el día siguiente. Eli, no se acostumbraba a la jaula, ni a la comida, ni a ninguna de las nuevas circunstancias, así que se mecía en sus recuerdos para evadirse de su oscura realidad, hasta que el sueño la sorprendía. Pasó el tiempo, y el Visir lejos de olvidarse o aburrirse de ella, se quedó enredado en el alma de Eli, de su alegría, imaginación….Poco a poco fue volviéndose más humano, condescendiente, también poco a poco empezó a juzgar por si mismo, no por obedecer, agradar o deslumbrar a nadie, y en esos momentos, se dio cuenta que su prisionera cada día estaba más triste. Fue entonces cuando tubo la certeza que siempre había antepuesto todo para satisfacer su ego, y eso que hasta entonces era lo más normal, empezó a parecerle odioso. A la mañana siguiente mientras Eli dormía en su jaula le dejó una nota y le abrió la puerta. Cuando Eli despertó y vio la jaula abierta, salió volando, sin percatarse de nota alguna. Se fue tan rápido como pudo en busca de Hassan. Al atardecer, cuando el visir vió la jaula vacía, y su nota sin leer cayo al suelo desfallecido. Ninguno de sus médicos supo diagnosticarle mal alguno, pero el se negó a comer, a beber e incluso dejó de dormir, solo se aferraba al trozo de papel que halló en la jaula. Ante esa situación, el más allegado de sus colaboradores, mando buscar a Eli, puesto que todos en la corte creían que el estado del Visir era el resultado de un hechizo. Apresaron de nuevo a la pobre Eli, y la llevaron a la estancia donde el Visir permanecía en un estado lamentable. Ella quedó perpleja al percatarse de la situación y acercándose con suma cautela al lugar donde se hallaba Omar, este abrió su mano de dejó caer el papel. Al recoger el papel, la pajarilla pudo darse cuenta que era una carta dirigida a ella en la que ponía: Querida Eli Eli, quedó atónita ante la carta, que era prácticamente una declaración de amor, y después de unos segundos de pensar, el que hacer, se acercó suavemente al lado del Visir y emperezó a explicar una historia, acerca de un corazón libre y una jaula de cristal…….. Omar acabó por recuperarse, tan rápido que pareció cosa de magia. A partir de ese día, recibía de vez en cuando la visita de su amiga halada con la que compartía historias y una buena taza de te. Ambos ganaron un amigo, aunque los que conocían al Visir antes de esta historia aseguran que su pueblo ganó mucho más que eso, puesto que no hay nada mejor para un pueblo que un gobernante sabio y justo. Y como diría Eli, da igual cual sea el principio, y los errores que se cometan en el camino, si al final puedes sacar una buena enseñanza y la repercusión de la misma beneficia a los que te rodean. Siempre se debe llamar (Hans Christian Andersen) Nadie hubiera Una frase preciosa que está en la sala de espera de la sicoanalista, que me escucha pacientemente un día por semana. Lo que ocurre, es que cuando uno se encuentra en medio de una tempestad, que ha dejado que se fragüe, por falta de valor, y quiere tomar el timón del barco de su vida, e intenta saborear el viento de la libertad, se da cuenta de que ese barco, tiene muchos lastres, que el viento no sopla, y que la niebla que produce el abandono y la tristeza es tan densa, que apenas ve donde debe poner sus manos para llevar el navío a buen puerto. Así que lucho contra viento y marea, desde dentro de mi corazón contra todos los prejuicios, e intento salir de esta bruma espesa y húmeda que entumece mi alma y mis huesos, con mis ojos puestos en las estrellas que no distingo pero que se que están ahí, lo se, porque hace mucho tiempo , me entretenía contándolas. Solo espero que esta tormenta, me lleve a una playa donde se me permita soñar y no deje en mi bajel demasiadas brechas para así volver a emprender otra travesía. Evaglauca En el seguro precipicio en el que se ha convertido mi vida, contemplo puestas de sol mirando al fondo del abismo , aferrada a principios aprendidos de mis finales, con la fortaleza que pose un corazón frágil, agradezco la desdicha porque en mi torpeza hábil, soy desgraciadamente afortunada. |