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SOÑANDO CON HADAS

Séptima palabra, va por ti Gata.

 

 

Cuando el aire juguetón mecía sus cabellos, mezclando los colores del sol, las nubes  y su piel, todo empezaba a tomar sentido.

Los pequeños detalles adornaban sus días. El aroma del café inundando la cocina, los pies descalzos sobre la hierba , las sonrisas anónimas o las más intimas, ingredientes únicos que  componían una sinfonía de sentimientos , que se derramaban   poco a poco en el pentagrama  creando  notas llenas de armonía .

Pero solo cuando la guitarra cobraba   vida en sus dedos, se  invertía el proceso, transformando la partitura en una hermosa melodía que fundía público y artista en un bello  sueño .

 

Evaglauca

 

 

Sexta entrega de palabra por cuento, solo espero no mataros de aburrimiento, porque lo que menos me apetece es pasar  las vacaciones en “Girona”

 

 

 

Que difícil se le estaba haciendo últimamente todo, tenía una temporada de esas  que a las piernas les da por pesar una tonelada a cada una, y a los días por simular ser de 48 horas.

Su mente andaba viajando como siempre, y su cuerpo clavadito en el suelo, creo que se estaban planteando una separación amistosa.

Tras consultar con un asesor spicoemocional  les hizo entender que eso no era posible,  y ahora andaban en esa fase de acercamiento.

El primer paso lo dio la mente y bajo  de su nave espacial a la tierra y le tendió una mano al cuerpo  para acortar distancias, este a su vez  respondió dejando lastre del cansancio a un lado y prestando atención algunas de las historias extravagantes que solía inventarse doña viajera.

Y así sin apenas darse cuenta, empezaron a salir de paseo, de compras, de copas, al cine, hasta se fueron de mini vacaciones juntos, y un buen  día se dieron cuenta de que ya no había tanto espacio entre ellos, recuperando así un lazo que jamás debió desatarse , volviendo a disfrutar de su particular AMISTAD.

Evaglauca.

Quinta palabra, cuento número 5

 

Daba igual que el día fuese gris, que el sol juguetón persiguiese  las nubes, que viento soplase fuerte, o que  la más ruidosa de las tormentas llegase sin avisar, nada  le impedía cuidar sus flores.

Le encantaba plantar las semillas, las mimaba  con canciones, las regaba con agua destilada del rocío de la mañana, le emocionaba  ver como cada uno de los brotes era distinto, unas  asomaban pequeñas y discretas desplegando  con  mimo sus pétalos minúsculos de suaves colores pastel, otras menos tímidas animaban el parterre con rojos, lilas y amarillos chillones.

Fue así como su invernadero se vistió  de luz, color y la más variopinta gama de flores.

Al principio iban a verla por curiosidad, pero al ser recibidas con una sonrisa y un té, la mayoría de sus vecinas se quedaban a pasar la tarde, casi sin darse cuenta, ellas también se hacían participes de las tareas .Entre flores y palabras el tiempo volaba en aquel lugar, que con el paso de los años acabaron llamando “El jardín de la Alegría

Evaglauca

A por la cuarta;

 

 

Fanfarrias y aplausos y expectación precedían siempre su espectáculo

A veces se le olvidaba su papel de fiera en medio de la pista

Súbitamente, el silbido del látigo le devolvía a la realidad

Claro que aquel era su último espectáculo para él y su domador

Imposible adivinar lo que su viejo camarada había ideado para él

No entendía nada cuando lo sedaron, solo palabras, reserva, Kenia……….

Apenas atisbó el paisaje su viejo corazón empezó a desenterrar recuerdos

No recordaba haber visto jamás una puesta de sol tan abrumadora

Todo empezó a encajar, sus ojos miel se entornaron con la paz del que piensa

Estoy  en casa

 

Evaglauca

 

Tercera entrega de palabra por cuento

 

 

Su  mirada azul suave, se entretenía en la excitación de aquellas pequeñas manos  que aquel día cumplían doce años.

 

El papel quedó hecho pedazos en décimas de segundo, mientras  entre risas y expectación ella se preguntaba si habría elegido bien .

Hubo un momento de silencio, cuando Alba abrió el diario y pudo leer la frase de Walt Disney que decía “Piensa, cree, sueña y atrévete”. Después de que sus ojos y su corazón guardasen el mensaje en el cofre de los recuerdos, rompió el silencio diciendo

-        siempre sabes lo que me hace ILUSIÓN abuela.

Evaglauca

 

 

 

Segunda  palabra segunda entrega;

 

La música siempre de fondo, sus ojos con la mirada perdida en el infinito inmersos en una nebulosa llena de colores, de los cuales siempre acaba atisbando aquella nota de color exacta.

 

Nada le producía más excitación que dar la primera pincelada, todos sus sentidos se sumergían en una espiral de emociones cuando el pincel abría el baile con su alma, en un nuevo lienzo.

 

Evaglauca

Como lo prometido es deuda ,  queda inaugurada la sección trueque de palabra por cuento.

Aquí  tenéis  el primero:

            Llevaba dos días con los nervios a flor de piel, los preparativos, las despedidas…. Treinta años dentro de aquel lugar era mucho tiempo respirando en aquel universo único.

            Llegado el día, se cambió la ropa de siempre por una de calle, paseó sus ojos por todo el instrumental esterilizado emprendiendo el  camino hacia la salida donde la esperaban todos.

            Vencido el pánico la emoción empezó a arder por sus venas y una sonrisa se dibujó en su frágil rostro a la vez que  pensaba que por fin podría saber , que fragancia tendría el aire fuera de su BURBUJA.

 

Trueque

Bueno, llegó  esa fecha del año en que os propongo un trueque, la verdad es que muy disimuladamente os estoy reclamando un regalito en forma de palabra. Una palabra cualquiera, que os guste para regalar yo me comprometo a devolvérosla en forma de micro-cuento.

 

Tendréis que entenderme, una es una poquita ñoña y eso de cumplir años la pone de lo más sentimental.

 

Yo os regalo una palabra que me gusta desde niña, Garabatos, y ahí os dejo el micro-cuento.

 

            Cuando lo vio por primera vez le vino a la mente un recuerdo de la niñez , de cuando tenía seis años y conoció a Pedrito al instante  sus manos, sus ojos y su alma dibujaron en una hoja de papel un corazón y su nombre hecho garabatos.

Evaglauca

 

 

Adios Mario

Adios Mario

 

Nos dejas muy huérfanos,

 Aunque tus versos perduren siempre

En el corazón de las gentes.

 

Chau número tres

Te dejo con tu vida

tu trabajo

tu gente

con tus puestas de sol

y tus amaneceres.

 

Sembrando tu confianza

te dejo junto al mundo

derrotando imposibles

segura sin seguro.

 

Te dejo frente al mar

descifrándote sola

sin mi pregunta a ciegas

sin mi respuesta rota.

 

Te dejo sin mis dudas

pobres y malheridas

sin mis inmadureces

sin mi veteranía.

 

Pero tampoco creas

a pie juntillas todo

no creas nunca creas

este falso abandono.

 

Estaré donde menos

lo esperes

por ejemplo

en un árbol añoso

de oscuros cabeceos.

 

Estaré en un lejano

horizonte sin horas

en la huella del tacto

en tu sombra y mi sombra.

 

Estaré repartido

en cuatro o cinco pibes

de esos que vos mirás

y enseguida te siguen.

 

Y ojalá pueda estar

de tu sueño en la red

esperando tus ojos

y mirándote.

Mario Benedetti

 

 

 

 

 

 

 

 

Nada me duele más que no poder ayudarte

O tal vez este camino solo está en la planta de tus pies

Es cierto que yo lo anduve antes, pero con otro equipaje

Los consejos no se escuchan cuando la cabeza arde y el alma está de viaje

Intentando encontrar sentido  a sueños que se escapan

A veces nada molesta más que nuestro reflejo en las palabras de otros.

 

Evaglauca

Corazón de Amapola

Corazón de Amapola

Susurra el viento la  historia,  de una pequeña flor delicada y frágil, vestida con el color  de los atardeceres rojos.

Cada mañana recibía al sol con una sonrisa, mientras esperaba curiosa a una mariposa que le contaba historias de todo aquello que sobrevolaba.

Con el corazón en vilo, contaba el tiempo que faltaba para recibir  la visita de su Sherezade particular, escuchando con la nostalgia las historias de otros lugares y seres extraordinarios que nunca podría ver.

De todas las flores que visitaba, el pequeño ababol era la más apreciada por la mariposa, estaba acostumbrada a flores altivas y presuntuosas que se pensaban bellas, por el solo hecho de ser flores, sin embargo su pequeña amiga roja,  poseía la belleza de la noble inocencia, y la modestia de los seres sencillos.

Llegado el final de la primavera, la alada narradora  se sentía cansada y fue a despedirse de su pequeña amiga. Le contó una última historia , sobre una mariposa que iba de flor en flor y acabo por enamorarse del corazón enraizado y frágil de una bella amapola .

Aquella tarde la brisa se encontró en el suelo a una pequeña mariposa cubierta por los pétalos de una amapola. Con la fuerza de la ráfaga,  las elevó llevándolas al lugar donde nacen los sueños, y desde entonces el viento susurra su historia.

Evaglauca   

 

 

Desde que recuerdo, reprimo mis impulsos, puesto que soy impulsiva e irreflexiva, generalmente tengo mis ansias bajo control, pero de vez en cuando me dejo llevar, i “voila” la decepción suele venir de la mano de la sorpresa.

 

Hoy me he dejado llevar, porque tenía una necesidad loca de hacer algo con mi vida, y como la absurdidad corre por mis venas, no se me ha ocurrido otra cosa que  cortarme la melena, como si ahora pudiese pegar con cola de impacto los cuarenta centímetros que han rodado por el suelo.

 

Aunque lo confieso, mientras veía caer el pelo he sentido un alivio extraño , como cuando un niño hace una travesura sin ser visto. El problema es que cuando el espejo devuelve mi reflejo hay una desconocida con alma de Sansón que me mira esperando que la reconozca.

 

Así que ahora esperaré que crezca, con la esperanza de que con cada centímetro de cabello me crezca en la sesera una neurona con sentido común , y que si quiero cambios radicales no sean tan vánales, sino desde el centro del alma, aunque me alegro de no haberle hecho la permanente a mi corazón ni la manicura francesa a mis riñones.

 

 

(Por cierto que ya me gustaría a mí ser la cuarta parte de guapa que Natalie Portman, no querido poner mi foto para no herir sensibilidades)

 

Evaglauca 

Cuando los argumentos se acaban empiezan las palabras.

Evaglauca

 

El tiempo que es muy sabio porque lleva una eternidad por estos lares, me ha enseñado que  las palabras se las lleva el viento, que no es oro todo lo que reluce, y que en esta vida hay mucha gente en vez de asumir sus errores, busca defectos en los demás.

Es más hasta no hace mucho tiempo, me importaba la opinión que el resto tenia esto que soy, tal vez porque yo no la tenía sobre mí.  Hasta que empecé a permitirme ser este manojo de dudas, torpezas y errores que se levanta cada día e intenta dibujar una sonrisa en el rostro para contagiarla al corazón , no intento aleccionar a nadie , sino aprender de las cosas sencillas, puesto que sobrevivir a veces es un camino a la vida.

No me gustan los guetos ni sociales ni emocionales, me apenan las personas que para sentirse especiales tildan de vulgares o superficiales a otros, negándose así la oportunidad de descubrir universos distintos a los suyos.

Pero todo esto y mucho más que  no relato porque no quiero aburrir a nadie, me lo  ha enseñado el tiempo y personas bajas, altas, flacas, gordas, guapas, feas, rubias, morenas, listas, tontas, buenas, malas, todas y cada una de ellas con universos llenos de matices, que hacen que el tapiz de mi vida sea multicolor y como he dicho antes, no sé si es bonito o feo pero para mí es precioso puesto que es lo único que tengo.

 

Evaglauca

Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar,

indefectiblemente te encontrarás a ti mismo,

y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz

o la más amarga de tu horas.

 

Pablo Neruda

 

 

 

En un lugar lejano entre la bruma de lo imposible y lo imaginable, se hallaba el reino de Tärr, un lugar tranquilo, rodeado de aldeas, con un rio que les daba a todos sus habitantes aquello que necesitaban, frondosos bosques, un lago cristalino  y un castillo que presidia todo el paisaje.

Entre sus muchos habitantes, se encontraba Eduard, un muchacho robusto, con ojos de color miel, una sonrisa picara, y el corazón noble y valiente como el de un Dragón. Eduard era el hijo del herrero y la modista de la reina.

Dos calles más abajo vivía Oleguer, el hijo de un caballero y una dama venida de las tierras altas. Oleguer era alto, fuerte, vital y risueño.

Ambos muchachos eran amigos desde niños, y pasaban los días trabajando y  jugando a ser cazadores, soldados, e incluso paladines del reino.

Una tarde unos gritos provenientes de la orilla del lago,  llamaron la atención de los muchachos, ambos emprendieron una loca carrera hasta llegar al lugar donde procedían. En medio del lago helado se hallaba la hija del molinero a punto de morir ahogada. Eduard y Oleguer se lanzaron en su ayuda, pero sus ropas mojadas y frías hacían que su avance fuese penosamente lento y doloroso, a mitad del rescate Oleguer temiendo por su propia vida se retiró. Eduard a duras penas llegó a su objetivo, y con muchas penurias, cuando casi estaban a punto de morir ahogados alcanzaron la orilla medio muertos de frío y cansancio.

Oleguer se apresuró a hacer un fuego para calentarse, y calentar a su amigo y a la molinera, que agradecieron  el gesto. Cuando un poco más tarde Oleguer quiso disculparse ante su amigo, por abandonar a la mitad, este le dijo, que no era necesario y que de no ser por el fuego probablemente los tres habrían muerto helados.

Pasaron los años y los dos niños se hicieron hombres, y ambos sirvieron a su rey, siempre fueron amigos a sabiendas de que podían confiar en uno en el otro.

Evaglauca

Siempre he pensado que en esta vida, no solo nuestras decisiones marcan nuestro carácter, la forma de ver a los demás también es parte de él.

 

La duda, es el disfráz más atroz del miedo.

 

Yo soy miedosa y tú no sabes lo que quieres.

 

 

Evaglauca

 

Hacía días que se sentía tan hueca, que creía sentir el aire atravesando su corazón , convertido en una suerte de piedra volcánica llena de grietas y agujeros donde los recuerdos se volvían virulentos remolinos de viento devastador, provocando escalofriantes aullidos sordos.

En esas condiciones la encontró, sin patria, sin fe y como único motor para seguir,  la convicción de que acabar con su vida era un acto de cobardía  atroz y miserable.

No recordaba que es lo que le hizo acercarse a ella, ni como, ni por qué, solo que pensó que debía hacerlo.

Sabía que no podría borrar el dolor de su alma, por propia experiencia había aprendido que eso estaba en su mano, pero albergó la esperanza de poder arrancar un destello del fondo de sus ojos marrones, toda ella era como la tierra, incluso creía haber percibido que olía a tierra mojada por la lluvia en otoño.

Al principio, lo miraba sin ver y lo oía sin escuchar, pero se dejó acompañar, incluso llegó el día que se permitió gozar del tono de su voz, y de las caricias de sus manos de olor a pan, y con el paso del tiempo se olvidó de la desolación que provoca el abandono, y se arrebujó en su regazo y ronroneando acabó con un suave  meeeeeeeeeeeeau, a lo que él respondió, ya estás en casa y  te puedes quedar tanto como quieras pequeña Lurra.

Así que en un lugar del mundo vive Lurra una vieja gata parda con ojos castaños y olor a tierra y un buen hombre con voz dulce y olor a pan.

 

 

Evaglauca

 

PIES DESCALZOS

Se desperezó con el ritual de cada mañana, ahora estiro las piernas luego me retuerzo en un bostezo placentero y más tarde el subconsciente estiró el brazo hacia el hueco de la ausencia que más le dolía.

 

Mientras el aroma a café inundaba la cocina, reunía toda su concentración y esfuerzo en convencerse así misma que el día iba a merecer la pena, aunque las plantas de sus pies se esforzaban por no revelarle la verdad, ellas estaban más acostumbradas a tocar de pies en el suelo.

 

Y así empezó el frenesí diario que se auto imponen los humanos de buena parte del planeta, trabajo, tráfico, más trabajo, alguna actividad deportiva, y al llegar a casa, esa fracción de segundo casi inconsciente de felicidad, al saberse en su universo.

 

Retrasaba la hora de ir a dormir, porque por algún absurdo motivo sus pies empezaban a recordarle lo frías que a veces se le hacían las sabanas, y entonces esbozaba una semi sonrisa como pintada por el mismo Leonardo y susurraba,-tranquilos no pasa nada, y cogiendo un libro de la mesita de noche  posaba sus ojos en unas líneas que la llevaban a vidas distintas y mundos fascinantes, distrayendo así a sus pies del frío y a sus pupilas del mar que a veces luchaba por salir de su alma.

 

 

Evaglauca

 

 

El exhibicionista tímido

Ya me lo decía  mi abuela, - de todo hay en la viña del señor-  y cuanta razón tenia esa santa mujer.

 

Desde  bien pequeñito esa frase calmaba mi  ansiedad, sobre todo cuando decían, -pero mira que es rarito el niño.

 

La verdad , no se que tiene de extraño, que a un pequeño le guste el Circo. Vale, que yo me fugué,  y me escondí en la tienda de esa señora , que predecía lo que le iba a suceder a los demás  y  que  al descubrirme me dijo, -eres demasiado tímido , para tener esos sueños tan grandes. Aún  repiquetean en mi cabeza esas palabras como si trataran de  cincelar algo de provecho en mí.

 

Tampoco acabo de entender el revuelo que se armó cuando mi tía, descubrió a Carmencita  enseñándome  sus braguitas rosas con flores blancas rematadas con  unas puntillitas, de las que mis pupilas quedaron cautivas para siempre, y no lo digo por decir. Han pasado muchas mujeres por delante de mis ojos, con bastante menos ropa que ella, y no han conseguido acelerar mi corazón una milésima parte de lo que esas braguitas rosas .

 

Así que,  así andan las cosas, la vida me ha llevado de aquí allá , hasta que decidí aprovechar  la genética que me dejo mi padre y el desparpajo de mi madre, me dedico al mundo del espectáculo

 

Que poco se imaginan ellas en pleno frenesí, mientras gritan al boy del antifaz que se lo quite todo, que es un pobre mortal tímido que para enseñarles lo que  ellas  quieren ver, las convierte en  Carmencitas con braguitas rosas salpicadas de  flores blancas rematadas con unas puntillitas.

 

 

Evaglauca