Cuando se me otorgaron mis dones, que como mínimo son tres, se olvidaron del valor,
Valor, para enfrentar la batalla diaria que es vivir.
Así que como una alcohólica anónima, digo: me llamo fulanita de tal y soy COBARDE, puesto que cada vez que se me ha herido, ninguneado, y dejado en una esquina como se arrinconan los muebles viejos, en vez de alzar mi voz y reclamar mi espacio he pensado, que no merecía la pena luchar con quien tiene ese concepto de otro ser humano. Y creo que en muchas ocasiones callé cuando debí hablar y en otras harté a palabras a todo aquel que con un gran estoicismo quiso escucharme, pero en ningún caso actué.
Eso sí, ya que no me pusieron el valor en mi saquito de actitudes, ni habilidad (que mira que soy torpe de narices) y por supuesto clarividencia o un sexto sentido (que me hubiese venido como agua de mayo para verlos venir y salir corriendo) los Dioses que son unos cachondos metieron en mi cajita de recursos la PACIENCIA (que dicen que es una virtud, pero yo no lo tengo muy claro) la PERSEVERANCIA (o dígase cansinismo, porque como se me meta una cosa en la cabeza una mula a mi lado es dócil), y el otro don o se lo olvidaron, o es como el los comics de súper héroes aparecerá para salvarme cuando menos me lo espere.
Aquí me hallo encomendándome a la Virgen del Socorro, para que no se cruce ningún vampiro emocional o bicho raro que decida invadir mi territorio, porque como no sea por aburrimiento no voy poder echarlo de esta, ,mi tierra. Aunque por otra parte, como de todo se aprende, ya casi se, más que lepe, además como paciencia y ganas de intentar ser feliz no me faltan , tal vez algún día lo consiga y sea una cobarde redimida que en cualquier caso lo prefiero a un héroe muerto en combate.
Evaglauca