SOÑANDO CON HADAS |
![]() CUADERNO DE VIAJE DE UNA SOÑADORA
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema CUENTOS. Despertó poco a poco, la luz se coló a través de sus pestañas hiriendo sus irisados ojos violáceos. Al principio el pánico la inundó de dudas, no tenía ni idea de en qué lugar se hallaba, últimamente con tanto cambio nunca recordaba donde había acabado pasando la noche. Incluso no sabía qué clase de ser era, parecía habitada por miles de almas a la vez y no encontraba con la que despertar al alba. La luna llena iluminaba la charca en la que había habitado desde que llego a este mundo, y desde ese momento sus pequeños ojos saltones brillaban siempre que lo veía, a pesar de que el no mostrase ningún interés especial en ella. Al principio la consideró un ser extraño que se apiadaba de la comida, pues les perdonaba la vida a libélulas y luciérnagas. Luciérnagas, ¿Cómo se puede dejar volar a uno de los bocados más exquisitos y brillantes de este mundo? Él, magnifico e inconformista creció anhelando lo que creía inalcanzable, sin mostrar mucho interés en lo que le rodeaba. Y ella lo rodeaba, lo rodeaba y veneraba como el más grande de los seres, y por ello puso toda su energía, para hacer que el sueño de quien más amaba se cumpliese, olvidando incluso que le rompería su pequeño corazón. Fue una noche de verano, los juncos parecían silbar y los grillos ofrecían una serenata a todos los habitantes de la charca mientras las estrellas chisporroteaban en el cielo, alegres y vivarachas. Se acercó con paso lánguido y mirada triste, sentándose al lado de un sauce llorón a oír la singular orquesta. Por un momento se olvidó de la corte con sus engreídos caballeros, contando hazañas y mentiras. No lo pensó un instante, se dejo llevar por el aroma de la magia situándose delante de la apenada princesa. Al verlo se sobresaltó, pensó que era el sapo más enorme que jamás había visto, pero cuando lo miró más detenidamente, se dio cuenta de que los ojos de él suplicaban que lo besase, y así lo hizo ante la atónita mirada de todos los habitantes de la charca, incluida la pequeña rana que aconsejaba sapos orgullosos. Todo parecía perfecto, un sueño cumplido un corazón roto por amor y una princesa rescatada del tedio. Y otra vez todo parecía perfecto, un corazón henchido y feliz, una princesa vanidosa y olvidada y un sueño perdido puesto que no fue tal. Y una vez más las cosas no fueron tan sencillas, porque en la primavera en los ojos del sapo había arrepentimiento y deseos de recuperar su forma humana. El corazón de la pobre ranita se cubrió por un velo negro de pena, cuando llegó a la conclusión de que hay seres que nunca se conforman con lo que tienen, y solo sueñan con imposibles, porque así se pueden instalar en la queja y los lamentos, que son los que alimentan los sueños de los que no tienen valor para sacrificar otra cosa que no sea el corazón de los otros. Había un vez una niña que adoraba las historias, el tiempo y la materia que alimenta los sueños la convirtió en una domadora de zapatos de tacón rojo con riendas de seda negra, amiga de los gatos que maúllan a la luna llena, en noches repletas de estrellas fugaces que dibujan reflejos de seres cautivos en los surcos de los libros, aquellos que relatan las viejas leyendas, de las que adoran las niñas, con zapatos de tacón rojo, alma de gata negra y corazón de trapo. El libro mentiroso escondía palabras rencorosas disfrazadas de amables, pero página a página adentraba al lector en un camino lleno de sombras y con luces que solo indicaban el camino que llevaba derechito al sendero de las espinas. Espinas con el veneno de la envidia y con una única verdad estricta e intransigente llevando a un final triste y solitario. Fue ese y no otro el motivo por el cual fue enterrado en lo más profundo del bosque, donde reposan las raíces del árbol de la sabiduría y esa es la razón por la que hay que tener cautela, pues depende del ser que se encarga de regar y mimar al anciano árbol, el libro puede filtrarse por sus hojas, regalando palabras dulces al pobre incauto y así salir de su encierro, contaminando la inocente y desprevenida victima que anhelante por aprender, puede dar por buenos sus renglones, privando así a su lector de otras visiones, distintas y enriquecedoras que hallar en las páginas de otros libros más humildes que solo aspiran a transportar en su viaje aquel que pasea sus ojos por el alma de unas páginas que no desean otra cosa que compartir buenos momentos. Recuerdo la primera vez me mis ojos se cruzaron contigo. Siempre me sentí el ser más afortunado del universo, Pero llegó el día en el que el tiempo y el destino sintieron celos Mariposas viudas de ilusión, El agua inundaba toda su alma lo que le confería ese aspecto translucido. Cuando el fuego inundó el firmamento, el agua se convirtió en su único refugio. Pero el alma de todos los seres que tuvieron que emigrar al mar quedó marcada para siempre. Tal vez esa fuera la razón, por la que el pequeño pez tenia el sueño de salir del agua y bucear entre las nubes. Fue después de la era de los fríos cuando el cielo volvió a ser de todos, salvo de aquellos a los que la evolución ancló al mar. Pero por pequeño que seas si albergas un gran sueño, este ensancha tu alma, haciéndote sentir grande, y armándote para salvar hasta el más imposible de los obstáculos. Una noche de luna llena, de esas en las que el mar está en calma y parece contemplar a su amante plateada tan atento que queda inmóvil, el pequeño pez se sintió invadido por el loco deseo de respirar algo más que agua y sal, y sin dudar empezó a nadar frenéticamente hacia la superficie hasta que el mar quedó abajo, y sus aletas surcaron el cielo durante unos segundos, proporcionándole así la mejor experiencia de toda su vida. Cuando volvió a zambullirse en el mar, estaba convencido que era capaz de todo. De vez en cuando en noches de luna llena, en algún impreciso lugar en medio del Océano hay una especie de peces que saltan tan alto que pueden volar. Se dejaba acariciar por los rayos del sol, salpicar por las gotas de la lluvia, pero lo que más le gustaba era mecerse con la brisa del viento, notar su cálido aliento en el verano, y su helador tacto a principios de otoño. Al fin, cuando llegó su hora, desprendiéndose de su rama, bailó la última danza de la mano de su gran amor, el viento, que le acompañó susurrándole al oído, ha sido un placer bailar contigo preciosa. Evaglauca En el desierto de hielo solo existen espejismos, aquellos que se fraguan con el deseo que alumbra la calidez. Allí fue a parar una pequeña semilla de ilusión que se perdió una tarde en un furioso huracán, de esos que solo generan el caos, aunque en esta ocasión sembró la vida en un glaciar. La pequeña semilla sentía la vida empujando en su interior e intentando enraizarse en una superficie inhóspita y gélida, no quería volverse a dejar arrastrar por el viento. Su deseo de conquistar aquel centímetro helado hacia que su interior ardiese sin cesar, aquel cálido pedazo de vida, puso tanto empeño que fundió el espacio suficiente para brotar, haciéndolo una mañana de verano. Asomó sus blancos y curiosos pétalos, convirtiendose en la más bella flor de nieve que jamás pudo verse. Hay quien dice que la pequeña flor juega con las ráfagas de la irisada aurora boreal, pero tal vez solo sean historias de Inuits contadas a sus niños a la hora de irse a dormir, porque ya se sabe en el desierto de hielo solo existen espejismos. Evaglauca Le encantaba recoger el agua fresca del aljibe para después repartirla entre los exhaustos obreros que construían la mastaba del anciano y poderoso escribiente. Lo que más le emocionaba de su trabajo, era que a pesar del calor, de sus pies agrietados, y su espalda dolorida por el peso de la vasija , siempre que ofrecía el agua a cualquiera de aquellos pobres esclavos, el esbozo de una media sonrisa de agradecimiento, junto a una mirada que le devolvía el más bello reflejo de ella misma, le hacían olvidar que nació esclava en un mundo donde las sonrisas y las miradas de gratitud solo son una preciada recompensa para una pequeña niña con la mirada oscura y la sonrisa clara . Evaglauca El día del eclipse solar pasaron cosas maravillosas, pero ninguna de las que vaticinaban los oráculos. Cerca del lago vio por primera y última vez la luz de ese sol oscuro y cegadoramente brillante la pequeña libélula, un acontecimiento de lo más normal, de no ser porque el mismo y eclipsado astro que le robó el don de la visión le otorgo un color negro y rojo de una belleza que ni el más experimentado de los trovadores hubiese podido describir. Una mañana mientras se desayunaba un par de mosquitos topó con una rana que lejos de comérsela, la observaba entretenida, pues nunca había tenido tan cerca ningún bicho de luz. Pensó que era la más valiente de las libélulas o simplemente la más suicida, y en eso andaba cuando la pequeña se le puso justo enfrente y le dijo: - Esta noche, deberías permanecer lo más alejada que puedas de la orilla del lago, o de lo contrario acabarás en el saco del leñador. Dicho esto, dio un giro y desapareció como una exhalación. La rana no daba crédito a lo que había sucedido pero por precaución al anochecer se quedó en el centro del lago salvando su vida tal y como le vaticinó la pequeña libélula. Día tras día fue avisando a todos los seres de su entorno de los peligros que podían sucederles, unos la creían y otros no pero siempre adivinó lo que iba a suceder, los que siguieron sus consejos por miedo, por superstición o incluso por fe salvaron sus vidas, igual que la perdieron aquellos que solo creían lo que veían. Un atardecer, tubo la certeza que había llegado su hora, así que voló por última vez por encima de su amado lago y fue en busca de su final. Nadie sabe que fue de la pequeña libélula ciega, aunque hay quien asegura, que fue a visitar al sol y jamás regresó. La cauta gacela, no quería salir de su escondite, el latir desbocado del corazón y el característico olor a miedo le avisaban del acecho del depredador. Pero la cauta gacela, necesitaba comer y beber, puesto de no hacerlo, iba a morir de todos modos. Con su miedo y el corazón a mil por hora salió a comer hierba fresca, y beber un poco -que rica está el agua cuando se está muriendo de sed-. Una vez saciadas sus necesidades, disfrutó de la puesta de sol más bella y más naranja que jamás pudo ver, dado que en su vida, no había hecho otra cosa que salir corriendo. De pronto noto una presencia, y se lanzó a la carrera, en un frenesí de velocidad hasta caer exhausta esperando su muerte. -¿Estás bien?, casi me matas de un susto. -Jamás, ninguna hembra me había hecho correr tanto. -Ni a mí ningún macho quiso devorarme. Evaglauca En la parte más oscura del bosque el alma, entre las raíces de un gran roble, existía una cueva que albergaba una de las semillas más preciadas en el reino de la luz. Por supuesto que suena paradójico, y ¿Qué?, no lo era en un bosque donde la Verdad se paseaba desnuda sin nada con lo que cubrirse, lo que en otros lugares se escondía con tanto pudor. Ella, tan bella y firme para unos, como temida para otros, se exhibía ajena a todo, porque tenia por costumbre no prestar atención a otra cosa que sus propios asuntos. Verdad, existía sin saber muy bien su procedencia, ella siempre pesó que era de origen vegetal porque vio la luz en una cueva fresca, recorrida por un arroyo cristalino, y rodeada de semillas, a las que consideraba sus hermanas, y a las cuales cuidaba y mimaba, lo que la llevó a la concluir que esa era su función en el carrusel de la vida. Una mañana temprano se coló en su refugio de raíces y piedra un pajarillo curioso, que resultó ser un ladrón, pues se llevo entre sus patas una de las semillas más queridas por Verdad, y así fue como desapareció Curiosidad. No pasó mucho tiempo cuando un zorro, aprovechando un despiste de la abnegada cuidadora, cogió en su hocico otra de las semillas y salió corriendo como alma que lleva el diablo. Para cuando Verdad quiso darse cuenta, Deseo ya estaba lejos presa de aquel taimado y astuto raposo. La pérdida de dos de sus “hermanas”, pusieron en alerta a Verdad, la cual empezó a fijarse más en su entorno lo que coincidió con la germinación de Cautela, la cual aconsejo a su cuidadora que se protegiese con un manto de musgo verde para no llamar tanto la atención de los habitantes del bosque. Desde entonces, en el Bosque tenebroso del Alma se pasea un bello y temido animal de color verde que se refugia en una cueva cuidando unas semillas que tienen nombres tan extraños como Valor, Fuerza, Honor y la más preciada de todas Sueños, de la cual se cuenta que en noches de luna llena emite un destello tan intenso que puede verse desde cualquier lugar del Bosque, incluso hay quien asegura que en el Oasis del Corazón si se presta la atención necesaria , se vislumbra la silueta de un bello ser danzando desnudo. Nü Shu, así me llamo, mi madre se enamoro del sonido de la palabra y su significado desde la primera vez que la pronunciaron en su presencia. Se cuentan tantas historias cuando estás más de ocho horas recolectando arroz. Aunque sus manos y sus pies, estaban siempre tan cerca de la tierra, su mente volaba lejos. Mamá nunca hizo otra cosa que trabajar, y trabajar, pero nunca faltó una sonrisa en su cara surcada por el sol, el barro y la nostalgia. Imaginó, que si ponía a su hija el nombre de una escritura tan antigua como secreta, tendría como mínimo, el nombre de un concepto, que a ella se le antojaba hermoso, y no solo porque no sabía escribir, si no porque a muchas mujeres se les había prohibido durante demasiado tiempo. Cuando vine al mundo, el año de la serpiente soplaba un viento cálido, el cielo se había vestido con todos sus naranjas, y la brisa perseguía las nubes que huían de su acoso. Siempre me he preguntado si fue verdad, o si ella solo me contaba esa historia para hacerme sentir especial. Hay seres en este mundo que tienen un don para crear relatos, haciendo de cualquier momento, por cotidiano y sencillo algo mágico y esa era mi madre, a la cual le debo ser escritora y el nombre mas bello del mundo, Nü Shu. Incrédula, al principio, rabiosa después para acabar en la más triste de las melancolías, se arrinconó en la parte más sombría y fría del árbol. Este que además de ser el más robusto también era el más sabio y clemente de cuantos poblaban el bosque, se dirigió a ella, susurrándole a través de sus hojas cálidamente. Ella, no podía dar crédito a lo que las hojas de su hogar susurraban, pero pensó que nada tenía que perder. Empezó con desánimo, pero después de libar la savia , su cuerpo se recuperaba y con el la esperanza, emprendiendo a tejer poquito a poco su capullo, aunque tardó más tiempo del normal, la soledad, que le proporcionó su caparazón de seda, le dio la oportunidad de pensar en todo lo acontecido, y sacar su propias conclusiones .Hacia el final de su metamorfosis pensó, que tal vez sus alas estarían atrofiadas porque no hizo las cosas a tiempo, o que a lo mejor no sobreviviría al invierno, y que si lo hacía no encontraría a nadie ni un lugar donde dejar sus huevos y acabar su ciclo…..Entonces notó la cálida brisa en su rostro y se dijo : No se lo que seré ahora, pero habrá merecido la pena si puedo volar , tan solo unos segundos alrededor de este robusto y maravilloso árbol. Unos, los guardan celosamente y los reparten con cautela, gota a gota, con miedo de perderlos, puesto que son conscientes de que son preciosos y únicos. Otros son alocados, y los reparten sin orden ni concierto, haciendo trabajar el doble a su corazón para rellenar el frasquito , aunque en ese frenesí, a veces pierden el control, rompiendo el cristal que los contiene, y entonces, los sentimientos vagan desconcertados por los caudales sanguíneos, sin saber por donde salir hasta que son digeridos como si fuesen aliento para el estómago en vez de para el alma. Ahora, que los hay recelosos, porque, una vez entregaron el contenido del mágico recipiente a alguien que no supo apreciarlo, causando un gran dolor al pobre músculo bombeador, a causa de lo cual tuvieron que llevarlo a la sala de urgencia, y una vez curado, no querían arriesgarse a volver a pasar por el mismo trance. Aunque esta humilde narradora, ha llegado a la conclusión, que en esta vida es mejor que no se quede nada por decir. Tal vez porque la magia que envuelve las palabras, que no se dicen, se pierde para siempre, en el secreto fondo de un tintero Últimamente, me siento observada por un pequeño caracol, diminuto, si lo comparo con esas rulotes enormes que pasan dejando surcos babosos a mi alrededor. Debiera ignorarlo, puesto que amapolas y caracoles, nunca han sido amigos. Pero disfruto tanto, observando su cáscara de color blanco y piedra, sus diminutos y blandos cuernecillos que parecen mirarme con curiosa avidez. Tal vez soy un ababol orgulloso, que solo por ser una linda flor roja entre tanta espiga verde, me creo que puedo ser el centro de atención, de cualquier ser de mi alrededor. Esta mañana, ha sido fascinante, mientras el sol extendía perezosamente sus rayos, y las últimas gotas de rocío corrían hacia la tierra ofreciéndome mi ducha matinal, un escalofrío, lento y tibio se ha ido apoderando de mi hasta que lo he descubierto en uno de mis pétalos y le he dicho: -Hola, A lo que el ha contestado -Hola mi preciosa flor. Me he quedado paralizada por la sorpresa y la emoción, que el ha percibido y seguidamente ha vuelto a decir: -Hola, precioso ababol, no temas, por mí, no voy a hacerte ningún mal, solo quería compartir un instante junto a ti. No he sentido temor alguno, solo un baile de emociones y sentimientos, que compartidos nos han proporcionado la banda sonora del atardecer más hermoso que jamás he vivido hasta este eterno instante. Evaglauca El primero de ellos de nombre Hassan, acomodo al pobre ave en una caja de cartón. Con unos calcetines viejos fabricó un nido al polluelo, que no cesaba de temblar a causa del miedo y el frío. Lo alimento a base de sopas de pan y leche, cuidándolo con la paciencia, y tesón del que disfruta compartiendo su tiempo, y después de dos semanas decidió llamarla Eli. Además de cuidarla, alimentarla y enseñarle a volar, Hassan le describía sus sueños y se emocionaba escuchando los de ella. Llegado el momento la invitó a partir, puesto que ella era poseedora de alas, además de un gran corazón. Ambos sabían que el vinculo que les unía, no lo destruiría ni la distancia ni el tiempo. Y así fue, Eli iba y venia, atesorando historias de lugares lejanos, los cuales Hassan jamás hubiese visto, de no ser a través de los relatos de su musa, que pasaba tardes bordando recuerdos para su Salvador. Pasó el tiempo, primero unas primaveras, seguidas de sus veranos, ¿Cómo no? de sus otoños y sus diez inviernos. La amistad de Eli y Hassan se hizo cada día más fuerte, y casi me atrevería a decir legendaria, digna de admiración y como no de envidia. Llegó pues a oídos de Omar, la curiosa historia de una gorrioncilla, llamada Eli, que contaba unos relatos maravillosos, de lugares extraordinarios, con una alegría y una magia que cautivaba a cuantos la escuchaban. Omar se maldijo por su mala suerte, pues el también se encontró hace años una pajarilla a la que bautizo Jandra, la cual nunca supo agradecer el derroche y los regalos que el le compró. Curiosamente olvidó Omar, como suelen hacerlo aquellos que poseen muchas cosas, entre ellas un corazón que late, porque es su deber, pero que solo se apiada de si mismo. Que al principio Jandra y el, eran inseparables. Omar, recibió a manos de su padre el Gran Visir, una jaula de un inmenso valor, construida con cristales y piedras preciosas que era la envidia de todos los visitantes de la corte. A la mañana siguiente Omar encontró a “la vieja y estúpida Jandra”, muerta en su suntuosa jaula, demasiado para ella…. Aunque no para esa gorrioncilla de la que tanto había oído hablar últimamente a los miembros de su corte. Hassan fue convenido a presentarse a primera hora de la mañana con su amiga, ante el máximo mandatario de la zona. Pero algo dentro de el, le hizo ir solo. Cosa que disgustó muchísimo al joven Visir Omar, el cual mandó encarcelar al pobre zapatero. Reunió todo el valor que encontró dentro de ella, y se presentó ante el visir, el cual cumplió su palabra y libertó a Hassan . Allí frente a su captor, Eli permanecía serena, puesto que no tenía por costumbre tener miedo de nada ni nadie. Cuando el Visir la vio quedó prendado de la armonía que envolvía a ese ser pequeño y grácil, y sin muchos preámbulos ni explicaciones, le ofreció la jaula de Jandra, Por primera vez en su vida a la pequeña gorrión se le heló el corazón y el gusto del horror invadió su pequeño paladar con la amargura de lo inevitable, y aún así se negó a ocupar esa cárcel de cristal. El visir que no era hombre de los que acepta un no por respuesta, argumentó que si en dos días no ocupaba el lugar que le ofrecía, su amigo sería dilapidado en la plaza pública. Y así fue, como un gris amanecer, ella sola e metió en la jaula, y Hassan recuperó su libertad, aunque el precio que habían pagado por ella, le suponía la peor de las condenas. A la mañana siguiente el Visir se acercó para saludar a su nueva “invitada”, con el temor de todo aquel que sabe que no obra bien pero que posee la soberbia del que cree que todo lo puede. - Buenos días, gran Visir. Dijo la voz de la dulce ave. -Veo que sois valiente, además de carecer de todo sentido práctico, dado que tu insolencia, bien puede costarte la vida. Satisfecho con el resultado obtenido de su posesión de concedió una tregua hasta el día siguiente. Eli, no se acostumbraba a la jaula, ni a la comida, ni a ninguna de las nuevas circunstancias, así que se mecía en sus recuerdos para evadirse de su oscura realidad, hasta que el sueño la sorprendía. Pasó el tiempo, y el Visir lejos de olvidarse o aburrirse de ella, se quedó enredado en el alma de Eli, de su alegría, imaginación….Poco a poco fue volviéndose más humano, condescendiente, también poco a poco empezó a juzgar por si mismo, no por obedecer, agradar o deslumbrar a nadie, y en esos momentos, se dio cuenta que su prisionera cada día estaba más triste. Fue entonces cuando tubo la certeza que siempre había antepuesto todo para satisfacer su ego, y eso que hasta entonces era lo más normal, empezó a parecerle odioso. A la mañana siguiente mientras Eli dormía en su jaula le dejó una nota y le abrió la puerta. Cuando Eli despertó y vio la jaula abierta, salió volando, sin percatarse de nota alguna. Se fue tan rápido como pudo en busca de Hassan. Al atardecer, cuando el visir vió la jaula vacía, y su nota sin leer cayo al suelo desfallecido. Ninguno de sus médicos supo diagnosticarle mal alguno, pero el se negó a comer, a beber e incluso dejó de dormir, solo se aferraba al trozo de papel que halló en la jaula. Ante esa situación, el más allegado de sus colaboradores, mando buscar a Eli, puesto que todos en la corte creían que el estado del Visir era el resultado de un hechizo. Apresaron de nuevo a la pobre Eli, y la llevaron a la estancia donde el Visir permanecía en un estado lamentable. Ella quedó perpleja al percatarse de la situación y acercándose con suma cautela al lugar donde se hallaba Omar, este abrió su mano de dejó caer el papel. Al recoger el papel, la pajarilla pudo darse cuenta que era una carta dirigida a ella en la que ponía: Querida Eli Eli, quedó atónita ante la carta, que era prácticamente una declaración de amor, y después de unos segundos de pensar, el que hacer, se acercó suavemente al lado del Visir y emperezó a explicar una historia, acerca de un corazón libre y una jaula de cristal…….. Omar acabó por recuperarse, tan rápido que pareció cosa de magia. A partir de ese día, recibía de vez en cuando la visita de su amiga halada con la que compartía historias y una buena taza de te. Ambos ganaron un amigo, aunque los que conocían al Visir antes de esta historia aseguran que su pueblo ganó mucho más que eso, puesto que no hay nada mejor para un pueblo que un gobernante sabio y justo. Y como diría Eli, da igual cual sea el principio, y los errores que se cometan en el camino, si al final puedes sacar una buena enseñanza y la repercusión de la misma beneficia a los que te rodean. Desde niña, había percibido el dolor de los más débiles, tal vez, porque sabía que era sufrir desde que le alcanzaba la memoria.Pero no por ello su rostro reflejaba otra cosa que no fuese una dulce y calmada sonrisa. Contemplar a Shakty era relajante y alegraba los días, de todos aquellos que se cruzaban en su camino, y poseían la sensibilidad suficiente para percibir esa calma, que emanan los que están en paz consigo mismos. Lo que ocurrió, es que cuando la sensibilidad de unos se mezcló con la mezquindad de otros el resultado fue nefasto. Su madre, fue la primera en darse cuenta. En cuanto algún animal herido se aproximaba a la niña, ella, sin mediar palabra, posaba su mano derecha encima del corazón y la izquierda en la cabeza del animalito, y este salía reforzado del encuentro, como si la energía de Shakty fluyese a través de el , desterrando todo mal físico o espiritual. Y ahí empezó el negocio de su familia, que vio en el don de la pequeña una fuente de ingresos adicional, por lo que cada vez que Shakti curaba a los búfalos, mulas, y toda clase de animales, tanto de trabajo, como de compañía de los vecinos, sus padres cobraban unas suculentas rúpias. Shakty lejos de sentirse explotada, se sentía útil y en comunión con las almas que sanaba. Una mañana cuando el sol daba las primeras puntadas al día, fueron a buscar a la pequeña. Se trataba de Maná, la cría de Elefante, nacida la pasada primavera, apenas podía moverse. Cuando Shakty lo vio sintió una punzada en el corazón, cuanta pena amontonada había en un ser tan pequeño, de aspecto fuerte y de alma frágil. Se aproximó con suma cautela, no por temor, si no para no contrariar al pobre Maná, se sumergió lentamente en la laguna y cuando estaba junto a el, posó su mano y su frente en la del pequeño paquidermo. Cuando la energía de el, devorada por la carga de la pena y la tristeza pasó a través de ella, la dejaron en trance unos minutos. Al final Shakti sembró una semilla de esperanza y luz en la oscuridad del espíritu del pequeño Maná .Le mostró que descendía de una noble estirpe, y que por mucho que los esclavizaran y obligaran a transportar troncos sin descanso, la nobleza del alma no se la podían arrebatar, siempre que no rindiera su esencia. Que el sol brilla para todos, para los que asedian y los asediados y solo los que pueden apreciarlo, aprenden a ser felices, a pesar de todo. Le recordó que le debía su nombre a SAUMANASA el elefante del Oeste que con su valentía soportaba la tierra, cuando creían que era plana y estaba sujeta por cuatro Elefantes Sagrados. Y que como su ancestro tenia una disposición para disfrutar de las flores, el confort y la alegría, solo tenía que sentir la energía de la tierra, y todo lo positivo que le rodeaba, y olvidarse, de los lastres que habían atado a la tristeza y la angustia que ahora enfermaban su espíritu. Fue así como Shakty y Saumanasa establecieron un vinculo que ha permanecido a través del tiempo. El liberó a su alma de la esclavitud impuesta, y aprendió a disfrutar de su mundo interior, compartiendo experiencias con esa pequeña que le enseñó, que mientras hay luz en el alma no hay nada que temer, solo energía que compartir. Ella, siguió ayudando a todo aquel que se le cruzó en el camino y lo necesitó, ajena al negocio, que esos encuentros generaban a su familia y alegre de poder sentir toda clase de dolores y transformarlos en paz y luz. Evaglauca A veces el destino está juguetón y se divierte cruzando hilos que jamás debieron encontrarse, y en una de sus travesuras juntó sus manos por casualidad y sin resultado aparente. Cuando ella sintió las yemas de sus dedos en la palma de la mano, una corriente tibia subió por sus muñecas corriendo por las venas provocándole, cosquillas en el paladar. Hacia tanto tiempo desde la última vez que tubo esa sensación, que el muro que había construido para protegerse del mundo exterior se debilitó. La tibieza de sus manos resbaló por su superficie como el agua y abrió una pequeña grieta, no muy grande pero lo suficiente para dejar pasar los sueños y las expectativas que tan hondo había guardado. La primavera y las ganas de sentir hicieron el resto. Le divertía el papel de Sherezade que el le otorgaba, en todos y en cada uno de sus encuentros. Las palabras y las caricias bailaban con un ritmo suave y dulce de los que embriagan pero no envenenan. Aunque como al principio el destino que les unió, decidió hacer un guiño y una tarde le pidió que se fuera a vivir con el. Ella con los ojos llenos de sorpresa, pues no había pensado ni por un momento en dejar su libertad contesto: - Ya he estado mucho tiempo en una casa, esperando con las puertas de mi alma abiertas de par en par, y al final la corriente, la obligación y la costumbre se llevaron de el, las ganas de regresar. Prefiero que cada vez que estemos juntos sea porque nos apetece, sin reglas, obligaciones, pretestos… Y levantándose, le tomó las manos y mirándole al fondo de sus ojos, le dijo: Ven sígueme, que quiero sentir cosquillas en el paladar. Evaglauca Pero luego están los que son tildados de torpes, porque aparentemente, no poseen ningún don. GRAN MENTIRA todos tenemos por los menos tres, solo hay que saber encontrarlos. En este planeta y en la cara buena del mundo, todo sigue un orden y un concierto, lo que excluye a todo aquel que no siga el ritmo del rebaño. Así pues, vino al mundo como muchos otros niños Jana, preciosa, extrovertida, feliz, imaginativa. Pero OH, su cabeza no ordenaba la letras y los números como los demás, lo que hacia que no entendiese a esa hilera de letras a las que se le figuraban hormigas traviesas, corriendo hacia un hormiguero que jamás encontraban. Como se aburría en las clases, miraba por la ventana viendo como el sol tejía vestidos de colores para las nubes traviesas, le encantaban los vestiditos que les ponía las tardes de otoño de color naranja o los de los días nublados grises y blancos. Claro que en el colegio no acaban de entender el porque de andar siempre tan distraía y empezaron a buscar la clave de su “problema”, y dieron con el, poniéndole un nombre de esos raritos que ponen los mayores a los “problemas” que muchas veces no son otra cosa que diferencias, y lo llamaron dislexia. Al mismo tiempo que Jana nació Rayad, pero lo hizo bastante más lejos, en la cara sur del Globo azul que nos cobija. Era precioso, extrovertido, feliz e imaginativo. Y Ah, su cabeza no ordenaba igual que los demás los signos, pero además de no tenérselo en cuenta tampoco lo percibieron, porque en esa cara del mundo el alimento y el refugio son elementos prioritarios, pero no olvidan de agradecer con una gran sonrisa ,al sol cada día que permanecen en pie. A Rayad, las cosas no le fueron tan bién, porque a pesar de que su desorden, no fue detectado y fue un niño feliz, sigue luchando por los suyos tirando de uno de esos coches con dos ruedas grandes que sirven para llevar de aquí allá a los demás, mientras la miseria le ata al mismo sitio. Pero a pesar de todo siempre sonríe al Sol, porque tiene sueños que algún día alcanzará o por lo menos soñar con eso lo mantiene feliz y vivo. Benditos sean todos los niños torpes del mundo, todos tienen dones, por lo menos tres. Evaglauca Tal vez gracias a ese don, fue un niño de habla precoz. Con dos años recitaba versos, y sabia cantar con mucha gracia y salero cualquier canción que se cruzase en su camino. Una guitarra española fue el instrumento que tubo la inmensa suerte de ser el primero en caer en sus, manos.Como por arte de magia, y sin ir a ninguna clase magistral de solfeo, sus dedos arrancaban de sus seis cuerdas, las más bellas, melodías. Después vino la percusión, con la cual fue el orgullo de su familia en las procesiones de Semana Santa. Los redobles de su tambor hacían enmudecer las calles a su paso para deleite de los miembros de la cofradía. De hecho daba igual que instrumento, tocase. Delante de un teclado, o silbando a través de una flauta, la música que habitaba en su alma, siempre hacia su presencia en la sala dejando sin palabras a propios y a extraños. Con el tiempo el niño dejo de serlo, dando paso a un adolescente, más tarde un joven y hoy en día un hombre. Pero lo que nunca cambiará es la música que habita su alma y que contagia a todos los que comparten su camino. Este cuento está escrito para un niño que hoy 17 de noviembre cumple 36 años y que tiene alma de músico, FELICIDADES primo RAFA. Evaglauca. Es tan bello, a pesar del tiempo, su crin aún mantiene ese brillo que eclipsa al instante, es una lástima que su cuerno no sea tan grande y poderoso, como antaño, aunque es casi un milagro que lo mantenga, después de topar con caballeros negros ávidos de poder y sabiduría robada, y de magos egoístas que lo retenían con hechizos para rascar cada día un poco de su mágico cuerno y así hacer pociones que los hiciese más potentes y poderosos. Aun recuerdo, el día que lo vi por primera vez. Estaba sentada debajo de mi sauce llorón favorito conversando con la dama del lago, cuando vimos a una pobre criatura asustada, herida, trotando sin rumbo .En su cuarto trasero tenia clavadas dos flechas. Tuvimos que hacer un gran esfuerzo para alcanzarlo, y una vez lo hicimos, convencerlo de que solo queríamos ayudarlo, tampoco fue tarea fácil. Era difícil de creer, que alguien hubiese tenido el poder necesarios para transformar una alma tan pura como la suya, en un lugar lleno de recelos y desconfianza a causa de tanta maldad, pero ya se sabe una vez se entra el bosque tenebroso es muy difícil salir indemne de el. Pero lo consiguió, la dama del lago cubrió su herida de la pata con barro del fondo de las siete corrientes, y yo le explicaba cada día una historia diferente para que olvidase poco a poco los malos recuerdos y los sustituyera por nuevas esperanzas. Cada día cuando dormía su siesta, cubría su crin con polvo de hadas, para que al despertar, se sintiese más ligero y corriese por la pradera. Siempre espero con anhelo la hora de la siesta del viejo unicornio, me encanta pasear mis dedos por su larga y sedosa melena y acurrucarme a su lado para contarle otra historia. Eva glauca Siempre he acechado desde mi posición a las presas, para alimentar a mis poyuelos, pensando en cuantas reservas quedan para mañana, y si habrá algo que cazar y como enseñarlos a volar y ser libres. Tal vez tengo alma de hormiga, o puede que siempre que intento distraerme para evitar la tensión vuelvo a pensar en como sacar adelante a los pequeños. Acecho en todo momento, para apresar alguna paloma despistada, sin perder la concentración y con un certero ataque cae en mis garras para convertirse en la merienda de los recién nacidos. Luchadora a la fuerza, tengo que defender mi territorio para mantener la caza y mi nido en lo más alto de la cumbre, no hay espacio suficiente para otra familia de halcones, nunca se sabe cuando puede aparecer un rival. Pero últimamente ando extraña, en uno de mis vuelos de reconocimiento, vi a un pequeño y vivaracho gorrión que me observaba absorto, primero pensé en cazarlo. Intenté disuadirlo con la mirada, pensé, pobre iluso que forma más estúpida de morir. Y increíblemente el no se alejó, al contrario se acercó a mi como un suicida inconsciente. Hace un mes que nos vemos en la misma rama, yo vuelo hasta allí con una alegría que jamás había sentido hasta entonces, tal vez me he enamorado de un modo inconsciente , pero el solo hecho de que vuele hasta aquí, para estar a mi lado , me hace sentir el halcón mas bello de este mundo. Siempre he recogido las migas, que estaban en el suelo, para alimentarme, sin importarme si mañana habrá más o no. Tal vez tenga alma de cigarra, o puede que siempre que intento ser como una hormiga me distraigo, de tanto concentrarme en seguir el camino del hormiguero. Salto de aquí allá, y por las tardes voy al parque a ver como juegan esos seres ruidosos y divertidos, que siempre se ríen, y me regalan las migajas que caen de sus meriendas. No soy pendenciero, no peleo por la comida ni por una rama, hay muchas en los árboles para darme cobijo y siempre encuentro alimento sin demasiado esfuerzo. Pero últimamente ando extraño, en unos de mis cortos vuelos vi una sombra majestuosa en el cielo, quede absorto, su vuelo era armonioso y su porte tan elegante, que cosas un ser tan pequeño como yo fijándose en un ave tan bella. Es el halcón más hermoso que existe, y yo debo ser el gorrión más estúpido, es como si la comida se enamorara de su comensal. No puedo evitarlo, ayer me acerque a ella, se que me vio, y su mirada me dijo que no me acercara más, pero lo hice, y creo que esa acción suicida la sorprendió. Hace un mes que nos vemos en la misma rama, yo vuelo hasta allí con la alegría y la ilusión del enamorado inconsciente, se que soy pequeño e insignificante, pero el solo hecho de que me permita estar a su lado, me hace sentir el gorrión más fuerte y poderoso de este mundo evaglauca Podría decirse, que aprendió ha andar por el alambre, antes que por el suelo. Tantas veces había pasado por el cable con una venda en sus ojos, que un buen día creyeron que no eran necesarios y dejaron de ver. Su vida no experimento un gran cambio desde que sus ojos la abandonaron, porque los ensayos eran los mismos, y aparte de practicar horas y horas, no había lugar para muchas más cosas. Era grande el sacrificio pero todo merecía la pena cuando la música, anunciaba su número,y los focos le marcaban el camino con su calor. Tal vez era difícil de percibir pero Anouk nació con el don de una piel sensible, unos oídos maestros, y unos pies más prensiles y ágiles que muchos de los monos del circo. Después del sonido de la expectación venia el silencio de la duda y el miedo a una caída que siempre acompañaban a su número, pero al final de una actuación maestra una explosión de aplausos invadían la carpa llenando de alegría y felicidad el dulce corazón de la bella funambulista ciega. TOMAS EL LEÑADOR Tenía Tomás por costumbre, levantarse temprano para cortar leña y regresaba cada día justo cuando la luna despertaba mimosa a última hora de la tarde. De camino a casa, para no sentirse tan solo en su caminar, solía entablar un diálogo ficticio con la luna, comentándole, como le había ido la jornada, le contaba sus preocupaciones, y cuando no sabía de que hablar se inventaba alguna historia para tenerla distraída, y así el trayecto parecía más corto y la carga más ligera. Lo que no sabía Tomás, es que la luna lo escuchaba con atención y estaba ansiosa por oír sus historias. Porque con el tiempo le había cogido cariño al viejo leñador. Una tarde de febrero, más fría de lo habitual, sintió Tomás que sus fuerzas flaqueaban, y sus años pesaban ya demasiado, para el trabajo que todavía le quedaba por hacer. Se sintió extenuado y con un gesto suplicante miró hacia su amiga celestial y le dijo: -Luna, te lo imploro, ya no puedo más, estoy ya muy viejo y este trabajo es demasiado duro para mi, BAJA Y TRAGAME. La luna que lo contemplaba y escuchaba como había hecho siempre, bajó lentamente y lo abrazó, llevándoselo hacia su lugar en el cielo. Desde aquel día se hace mutua compañía el uno a otro. Si te fijas bien, las noches de luna llena podrás observar la sombra del leñador con su hacha y su haz de leña, como le cuenta historias a la luna. Evaglauca Había trazado un plan, puesto que en este largo y ancho mundo siempre hay alguien dispuesto a regalarte una sonrisa. Pobre alma triste, jamás encontró ninguna sonrisa que le llenase como la que había perdido. Ninguna carcajada le retorno la melodia a su caminar diario.Porque copiar la risa no es tan divertido como provocarla o sentirla. Dejarse inundar por las carcajadas, hasta que te flaquean las fuerzas y el aire parece faltar llevandote a un instante eternamente efímero, no está al alcance de todos. Decidió que lo único que podía hacer era robarla, dejando a la pobre victima con serios problemas de identidad, y una triste mueca en un rostro incrédulo, porque nadie le había advertido jamás que hubiesen ladrones de ese tipo. Así que quedais advertidos , tened cuidado con los vampiros emocionales que solo buscan y no entregan nada a cambio, porque os podeis quedar sin música en el alma, con el corazón hecho trizas y por supuesto sin RISA. Evaglauca. Desde que recuerda, siempre ha mirado al cielo, lo que le había costado más de un tropezón, pero con el tiempo aprendió con gran destreza a no perder de vista el suelo ni por supuesto el cielo. Eso le daba un aspecto distraído, y un poco cómico, pero jamás prestó atención a lo que los demás pudiesen pensar de el. Su afición a mirar hacia el cielo, lo condujo a admirar las estrellas. Sentía verdadera fascinación por ellas. Le encantaban las noches en que las estrellas parecían juguetear entre ellas, a ver cual emitía el destello más brillante. La competición debía ir en serio porque alguna de ellas a veces parecía caerse del cielo y entonces, el deseaba, que en su fugaz caída se cumpliese el deseo de alguien, a tiempo y de forma correcta. Porque los deseos son caprichosos y a veces se cumplen a destiempo y llegan a complicar la vida, un poco, al que lo ha pedido. Odiaba las noches sin estrellas, así que había concebido un modo para coleccionarlas y así adornar sus noches cuando las nubes le robaban la visión de sus amigas brillantes. Las noches claras, en las que las estrellas dominan con su luz el océano celeste. El dibujaba un mapa en su cuaderno de dibujo y luego las reproducía en el techo de su habitación con exacta pulcritud. Lo hacia con un material fosforescente, que se recarga con la luz del día y después brilla e ilumina el techo en la oscuridad de encima de su cama, ofreciéndole aquello que el mal tiempo le arrebata a menudo. Así se convirtió en el coleccionista de estrellas, puesto que las tiene a todas en el techo de su hogar, replica exacta del campo de juego de las deslumbrantes, enigmáticas y mágicas estrellas. Las noches grises, en las que la polución u otro fenómeno confieren al cielo ese aspecto azul- gris sin puntitos brillantes. El se acuesta con las manos debajo de la nuca y los pies cruzados y las contempla, imaginando una de lucha de destellos. Evaglauca EL HADA AZUL ….Sentada al lado de su sauce llorón favorito, el Hada Azul con su alita rota, no pudo más que pensar por un instante que ya no había esperanza y una lágrima gris oscuro empezó a surcar su mejilla. De pronto, una suave brisa seguida de una dulce música, anunció la llegada del Hada del Arco Iris. Uno a uno aparecieron los colores que la precedían a modo de tarjeta de visita, y acercándose al árbol preguntó; - ¿Por qué lloras? - - Porque todo me sale mal, de un tiempo a esta parte he perdido hasta mi color azul brillante, mi vestido y mi piel se han vuelto grises, y para colmo ayer mientras dormía se desprendió una de mis alas. Estoy segura de que ya nadie cree en mí y que este va a ser mi fin. - Estas muy equivocada pequeña, tu color azul no ha desaparecido, tu desconfianza lo ha mezclado con otros colores haciendo que sea difícil ver otra cosa, que no sea el gris, pero si miras dentro de ti, verás que ese azul radiante al que debes tu nombre sigue ahí dentro, y ni no sale fuera, es porque la que ha dejado de cree en ti eres tú misma. Pero estoy convencida que eres tan mágica como siempre, y para demostrártelo te encomendaré una misión.- - ¿Una misión? En estas condiciones, me será casi imposible.- - No te quejes más y escucha. Mañana cuando despunte el alba, quiero que te dirijas al lago, y preguntes de mi parte al hada del Agua, cual puede ser la causa de tu situación. Como bien sabes, ella está al corriente de todo, no porque tenga un afán curioso sino porque a través del agua le llegan todas las vibraciones del bosque. Cualquier pequeño movimiento produce una onda, y esta llega a través del agua a sus oídos, con lo cual casi seguro que tendrá respuesta a tus preguntas. Como compañero de viaje deseo que te lleves a Stik , el pequeño duende verde que vive en la seta cinco, al lado de la casa de la Señora Salamandra. Tendrás que tener un poco de paciencia con el, porque aunque es voluntarioso, es un tanto descuidado y no me gustaría que os metieseis en un lío.Casi se me olvidaba, quiero que le entregues de mi parte y a modo de pago, esta piedra al Hada del Agua, a ella le gustan todos los objetos que reflejan la luz y especialmente si son cristalinos, puesto que le divierte ver como dejan pasar la luz y la devuelve igual de bella que entró , sin cambiarla. El hada Gris antaño Azul, miró la piedra , pensó que era opaca como todas, las que había en el sendedero, pero no quiso contrariar al Hada del Arco Iris, así que no dijo nada. Al día siguiente a la hora prevista, Gris reunió el valor suficiente, metió su maltrecha ala junto con la piedra en una mochila que ella misma había tejido con unos tréboles se la cargó a la espalda. Con todo el sigilo del mundo para no despertar a la Señora Salamandra, no fuera que la confundiese con una luciérnaga y se la comiese para desayunar, se dirigió a la quinta seta y una vez allí llamó: -Stiiiiiiiik, Stiiiiiiiik, -Ya va, ya va. ¿Quién tiene tanta prisa a estas horas de la mañana? -Soy Azul, el Hada del Sauce Llorón. -Azul, ¡Por el gran Roble! ¿Qué te ha ocurrido? , no te reconocía. ¿Y tu ala?, ¿Y como es que ahora eres gris? -Es una historia muy larga, que ya te contaré algún día pero ahora, tienes que ayudarme .El Hada del Arco Iris, dijo que lo harías. -¿Yo?, y ¿Qué puede hacer un pequeño duende por ti? -Si me acompañas y me ayudas a cargar mi ala y esta piedra que tengo que llevar a la Señora del Agua. Tal vez recupere mi luz, el color y toda mi magia, con ella te concederé un deseo. -No me parece mala idea, además le debo un favor al Hada del Arco Iris. Lo cierto es que tú yo hacemos un dúo de lo más original. Y así sin mucha confianza pero con ganas de ayudarse el uno al otro, recorrieron el camino hacia el lago sin gran dificultad. Una vez en la orilla del lago, pararon un momento a descansar puesto que el viaje aunque sin sobresaltos, había sido cansado. Ambos por turnos iguales llevaron la mochila, así que en ese momento estaban cansados por igual decidiendo así dormir un poco antes de llamar al hada del Agua. Mientras dormían plácidamente, un enorme sapo que merodeaba por allí, confundió al Duende Verde con una deliciosa cigarra y alargando su larga y viscosa lengua envolvió en ella a Stik y lo engulló de un solo Croak. Aterrada el Hada Gris, Azul o como queramos llamarla en estos momentos sacó la piedra de la mochila y la lanzo con todas sus fuerzas, asestando un certero golpe en la cabeza del sapo. Este perplejo y un poco aturdido del impacto se dirigió hacia el Hada y en un abrir y cerrar de su enorme boca se la comió. Dentro del estómago del voraz batracio, el Duende y el Hada se encontraron presos del pánico, pero de pronto y sin saber ni como ni porqué. La pequeña Hada apretó sus manos y empezó a emitir un ligero aleteo con su única ala, provocando decenas de chispas de color azul. A cada segundo más y más chispas, que emanaban de ese pequeño y grácil cuerpecito, provocando que el sapo emperezara a brillar como una bombilla, llamando la atención de propios y extraños. Incluida el Hada de Agua que miraba embelesada aquel espectáculo cromático. Súbitamente y casi como la erupción de un volcán azul. El sapo abrió la boca y bajo la atónita mirada de todos los habitantes del lago y alrededores, el Hada Azul y Stik el Duende Verde, salieron despedidos como el hombre bala del circo. Todos quedaron boquiabiertos al ver la estela azul brillante que salió de la panza del sapo glotón. Todos menos el, que salió saltando ancas para que os quiero, hacia otro lugar más tranquilo. Repuestos del susto, Stik y Azul se dieron cuenta, que tenían un montón de espectadores y que en el centro de todos ellos estaba el Hada del Agua, que con una sonrisa les preguntó como estaban y cuales eran los motivos de su accidentada visita. Azul le explicó el problema de su ala, y la pérdida de su color, pero a mitad de su exposición, El Hada del Agua la interrumpió diciendo: - ¿Te has dado –cuenta de que ya no eres Gris? .Es más yo diría que tu azul es más intenso que la última vez que coincidimos. De todos modos puedes hacerme un favor y mirar hacia tu espalda. Al girarse, Azul se quedó atónita, al observar que volvía a tener sus dos alas, y que brillaba su azul como nunca lo había hecho. De pronto e Hada Azul recordó que había utilizado la piedra que tenía que entregar a el Hada del Agua, para asustar al sapo, así que decidió entregarle lo único que le quedaba en su verde mochila. Azul explico a la Señora del Agua lo acontecido, motivo por el cual no podía cumplir enteramente la misión encomendada por el Hada del Arco Iris, pero que para compensar, le entregaba su ala caída, que al ser cristalina también reflejar la luz, aportando ligeros destellos de color azul. El Hada del Agua sonrió dulcemente, y le dijo: -No te preocupes, la piedra era una mera excusa, para que llegaseis aquí y te dieses cuenta que la respuesta a tu pregunta, la debías encontrar por ti misma. Solo tú puedes salvarte del gris, porque la Hadas que tienen luz y color en su interior, siempre la encienden cuando es necesario. Todos tenemos momentos de sombra, pero tarde o temprano la luz surge, e ilumina tu camino y el de los que están cerca de ti. Y así como empezó ese cuento se acabó. Otro día te contaré el deseo de Stik y como Azul lo hizo realidad. Eva Glauca |