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SOÑANDO CON HADAS

Tú, todo lo ocupabas Tú, la mente, el corazón, la piel, el alma, los sueños, los anhelos, y de pronto desapareciste , y en medio de la nada me di cuenta que tu vacío es como un agujero negro que atrae y destruye toda la materia de mis sueños, y aún así Tú, todo lo ocupas Tú, mi mente que se inventa senderos para olvidar los que recorrió contigo, mi corazón que estalló en mil y un pedazo y que intenta volver a ser uno, mi piel que se siente como un apátrida en otro mundo, mi alma que tiembla ante el reto de seguir adelante, y mis sueños que se vuelven pesadillas despertándome en medio de la noche con un sudor frío, y lo peor de todo casi me quedé sin anhelos, aunque siempre tengo un pedazo de hilo en el bolsillo al que me anudo para no perderme entre tanto vacío.


Evaglauca

EL PLANETA DE LOS LISTOS

EL PLANETA DE LOS LISTOS


En uno de mis últimos viajes estelares, mientras la tripulación dormía en un sueño inducido para reponer fuerzas en nuestra última misión, la nave sufrió una avería, lo que nos hizo despertar antes de tiempo y tener que buscar un lugar para reparar el daño antes de que fuera irreversible.

El navegador de abordo facilitó las coordenadas del lugar más idóneo para llevar a cabo nuestro aterrizaje y así lo hicimos.

Al pisar tierra toda parecía de lo más normal, pero los habitantes que poblaban ese planeta, a pesar de parecerse mucho a nosotros, se comportaban de un modo un poco irritante. Nos dimos cuenta mientras esperábamos a ser atendidos en el desguace en el que esperábamos encontrar las piezas que necesitábamos, dos individuos de cierta edad y con una sonrisa casi infantil se pusieron al principio de la cola sin ningún remordimiento y cuando les combinamos a ponerse al final empezaron a inventar miles de excusas estúpidas gritando y haciendo aspavientos, como nosotros no queríamos tener ningún problema los dejamos pasar. Una hora y media más tarde el dueño del desguace llegó con las piezas y presumiendo que nos eran de lo más necesarias cuadriplicó el precio, a lo cual nosotros accedimos después de un vano intento de hacerle ver que aquello iba contra las normas de la confederación.

La semana que estuvimos reparando la nave fue un infierno, puesto que todos los habitantes de aquel país de ceño fruncido y labios apretados aplicaban la premisa de que más vale quedar por un hijo de las cuatro letras que por tonto, así que todos respiramos con alivio al dejar aquella tierra a la que bautizamos El Planeta de los Listos.

Evaglauca

LA PEQUEÑA AGUADORA

LA PEQUEÑA AGUADORA


Bajo su frágil apariencia resaltada con dos ojos oscuros como la tierra más fértil del viejo volcán, pasaba sus días la pequeña aguadora.

Le encantaba recoger el agua fresca del aljibe para después repartirla entre los exhaustos obreros que construían la mastaba del anciano y poderoso escribiente.

Lo que más le emocionaba de su trabajo, era que a pesar del calor, de sus pies agrietados, y su espalda dolorida por el peso de la vasija , siempre que ofrecía el agua a cualquiera de aquellos pobres esclavos, el esbozo de una media sonrisa de agradecimiento, junto a una mirada que le devolvía el más bello reflejo de ella misma, le hacían olvidar que nació esclava en un mundo donde las sonrisas y las miradas de gratitud solo son una preciada recompensa para una pequeña niña con la mirada oscura y la sonrisa clara .

Evaglauca


Este pequeño cuento es para una niña , con la mirada del color de la tierra, del anciano volcán, nacida en tierras de Castilla León y adoptada por parajes bañados por el río Ebro que hoy día dos de octubre cumple años. FELICIDADES

LA LIBELULA

LA LIBELULA

El día del eclipse solar pasaron cosas maravillosas, pero ninguna de las que vaticinaban los oráculos.

Cerca del lago vio por primera y última vez la luz de ese sol oscuro y cegadoramente brillante la pequeña libélula, un acontecimiento de lo más normal, de no ser porque el mismo y eclipsado astro que le robó el don de la visión le otorgo un color negro y rojo de una belleza que ni el más experimentado de los trovadores hubiese podido describir.


Aunque parezca cruel arrebatar la visión a uno de los seres con mayor capacidad para observar, ese día, la sombra del sol le concedió también el don de la premonición haciendo así del pequeño paleóptero el insecto más contradictorio e imprevisible de todo el lago.

Una mañana mientras se desayunaba un par de mosquitos topó con una rana que lejos de comérsela, la observaba entretenida, pues nunca había tenido tan cerca ningún bicho de luz. Pensó que era la más valiente de las libélulas o simplemente la más suicida, y en eso andaba cuando la pequeña se le puso justo enfrente y le dijo:

- Esta noche, deberías permanecer lo más alejada que puedas de la orilla del lago, o de lo contrario acabarás en el saco del leñador.

Dicho esto, dio un giro y desapareció como una exhalación. La rana no daba crédito a lo que había sucedido pero por precaución al anochecer se quedó en el centro del lago salvando su vida tal y como le vaticinó la pequeña libélula.

Día tras día fue avisando a todos los seres de su entorno de los peligros que podían sucederles, unos la creían y otros no pero siempre adivinó lo que iba a suceder, los que siguieron sus consejos por miedo, por superstición o incluso por fe salvaron sus vidas, igual que la perdieron aquellos que solo creían lo que veían.

Un atardecer, tubo la certeza que había llegado su hora, así que voló por última vez por encima de su amado lago y fue en busca de su final. Nadie sabe que fue de la pequeña libélula ciega, aunque hay quien asegura, que fue a visitar al sol y jamás regresó.


Evaglauca

En un pasaje de una de mis películas favoritas, hay una escena donde para describir una traición se dice al final de una frase “porque el corazón es un órgano de fuego”, de fuego, me ha parecido una forma muy bella de describir como los sentimientos a veces queman como un dulce veneno proporcionado incendios indescriptibles que inflaman el amor de unos y arrasan el alma de los que se dejan en el olvido.

Pero yo, soy una mujer y además debo de ser muy caprichosa, porque mi corazón posee un poco de los cuatro elementos, por supuesto el fuego, que me proporciona todo el color y calor que calienta mi alma, pero también el agua que mitiga la sed cuando la asfixia parece casi insoportable y calma mis ánimos como una lluvia cálida en primavera de aquellas que cala poco a poco pero no molesta, además mi corazón es tierra donde van a parar todas las semillas de lo vivido. Pero el aire, es capaz de mecerme como una suave y cálida brisa o de arrasar todo como si se tratase de una tormenta tropical para dar paso otra vez al resto de los elementos.

Evaglauca

A veces me siento como un queso, no porque este como uno, que ya me gustaría ya, aunque pensándolo, bien podría ser uno de bola. Ni tampoco porque me canten los pies a roquefort, y ya no hablamos del de tetilla gallega porque ese da para toda una disertación y no es el caso.

A veces me siento como un gruyere , llena de agujeros, no se si son existenciales, o simplemente carencias, pero es como si entre tanto orificio el aire se colara y resfriara mis ánimos , y entonces en vez de pensar que soy un queso gruyere y que tengo agujeros porque soy así , me pongo a intentar rellenarlos y dejo entrar algún ratón, unas ocasiones en forma de ocupaciones, otras con preocupaciones propias o ajenas, sin darme cuenta que en vez de rellenar los agujeros estos se hacen más grandes, puesto que son roedores y se alimentan de mi. Así que he decidido aceptar que soy un queso, con mis agujeros grandes, medianos y pequeños y que jamás se rellenaran con nada, aunque para ser sinceros, como me gustaría ser un buen queso manchego, con su cuerpo y su sabor, sobretodo si se acompaña con un buen vino.

Evaglauca

Siempre me han cautivado los detalles más insignificantes, cosas que no tienen ninguna importancia pero que a mí me fascinan, y más de una vez me han puesto en algún aprieto porque quedo como hipnotizada cuando uno de esos gestos llega a mi mente y como un resorte capta toda mi atención, tal vez por eso me parezca maravillosa la Ceremonia del Té Japonesa, (Cha-no-yu, chado) que significa Agua Caliente para el te, camino del te). Todo está tan cuidado, tan medido, desde el entorno en el que se adecua todo con mimo y esmero, el Kimono, la cerámica donde se sirve y se prepara el té verde, los movimientos armónicos. Es imposible que ese té no esté divino, porque cuando alguien se toma tantas molestias para ofrecerte y compartir un instante tan perfecto, como mínimo te hace sentir especial y a quién no le gusta sentirse así.

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EL PURGATORIO DE LAS PALABRAS

EL PURGATORIO DE LAS PALABRAS

Existe un lugar donde van a parar todas las historias que se fraguan en la mente, pero que por culpa del tiempo, del cansancio o tal vez de la simple desidia nunca son escritas, entonces se pierden amontonándose en un lugar de donde difícilmente pueden huir, y en su lugar otras ocurrencias encuentran la energía necesaria y se plasman en papel, dejando en el olvido bosques llenos de tinta que jamás verán la luz.

Aunque en alguna ocasión el azar y el destino le dan una patada a la memoria, que recupera algún relato del purgatorio donde habitan las palabras que un día cayeron allí por falta de tiempo, ganas , ilusión y esa mágia que a veces nos falta , vete tu a saber por qué.


Evaglauca

Ciao Maestro

Ciao Maestro

Hoy me he levantado con el oído derecho casi sordo y el izquierdo muy triste, puesto que son conscientes que se han quedado con las ganas de oír cantar en vivo Tosca de Puccini por el mejor de los cantantes de Opera de todos los tiempos.

Donde quiera que esté descanse en paz Maestro, me hubiera gustado oírlo, además de en la tele y el los casettes de Tutto Pavarotti, en el Liceo de Barcelona, pero ese será un sueño que tendré que guardar la en cajita, donde guardo todos los imposibles.

Evaglauca

EL PACTO

EL PACTO


CAPITULO II


Primero le sobrevino una alegría inmensa al saberse en su nuevo estado, pero conforme
avanzaban los días, la inquietud se apoderó de ella.
-¿Cómo se tomarían la noticia, los lugareños tan aferrados a una fe que condena, todo lo que se sale de sus reglas?
Y su embarazo se salía, valla si se salía.

Sabia que podría ocultarlo unos seis meses, pero no mucho más, así que empezó a fraguar un plan, puesto que no quería alejarse ni de su jardín ni de su casa.

Cual torbellino las ideas se arremolinaban en su mente, por un lado le complacía, tener a alguien a quién transmitir todos sus conocimientos como hizo su madre con ella, pero por otra parte recordó lo sola que se sentía cuando todos la arrinconaban canturreando, hechicera, hechicera. Tardó mucho tiempo en crecer y darse cuenta que no todos somos iguales, y que aunque nos parecemos mucho, no ser exacto al rebaño a veces se paga a un alto precio.

Entonces se acordó de Beatriz, hacía tres años que la visitaba regularmente, para que le proporcionase algún remedio, para poder darle un hijo al Conde, el cual a su vez andaba más atareado en la caza que en engendrar un primogénito.

Pensó que si convencía a Beatriz para que fingiese un embarazo, ambas conseguirían su propósito, Jimena daría a su bebé la oportunidad de criarse en un ambiente más o menos normal, y la Condesa, no tendría que preocuparse de ser despreciada debido a su condición de estéril.

Una semana después de esos pensamientos llamaron a su puerta. Cuando la vio en el lindar de la puerta envuelta en lágrimas de desesperación, no dudó, tras servirle una infusión para que se reanimara le explicó su situación y le propuso el trato. Al principio Beatriz dudó, pero después de pensarlo unos minutos accedió sellando un pacto de silencio con Jimena para el resto de sus días.

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CANCION DE JORGE MANRIQUE

CANCION DE JORGE MANRIQUE

No sé por qué me fatigo,
pues con razón me vencí,
no siendo nadie conmigo
y vos y yo contra mi.

Vos por haberme desamado,
yo por haberos querido,
con vuestra fuerça y mi grado
habemos a mí vencido;
pues yo fui mi enemigo
en darme como me dí,
¿quién osará ser amigo
del enemigo de sí?

(Jorge Manrique)

No me quedan palabras cuando encuentro mis sentimientos en un verso, y eso es lo que me ha pasado cuando, incapaz de escribir nada que plasmase lo que siento, o de imaginar lo que me gustaría alcanzar, me topo por azar con unas líneas que escritas siglos antes de mi existencia explican con pulcra exactitud lo que mi alma siente en ese precioso instante.

Evaglauca

Me gustó pasear por la arena de tu piel
como si se tratase de una playa de arena blanca
tu boca me prometió el paraíso y yo solo quería creerte
nada pudo detenerme, ni el mar de lo obvio
ni millones de olas anunciando el temporal
la miel de tus ojos, el azabache de tus cabellos
eran suficiente y yo solo quería creerte.

Nunca imaginé que tu cielo tuviese olor y sabor a azufre.


Evaglauca

El verdadero amor, no es más que el deseo inevitable de ayudar al otro a que sea quien en verdad es.

(Antoine de Saint Exupéry)

DE VUELTA

De vuelta, de un tiempo que además de kilómetros en una compañía más que maravillosa y entrañable, me ha descubierto paisajes llenos de verdes, amarillos, dorados, permitiéndome oír cantar a las ranas, pescar cangrejos y ver millones de estrellas haciendo sentirme una parte ínfima de un universo tan grande como desconocido para esta pobre mortal.

De vuelta , a una vida que a veces parece que me han prestado, como cuando alguien te deja un jersey porque te has mojado, pero te viene dos tallas grande y aún así das las gracias porque si no tendrías que ir semidesnuda.

De vuelta, a la realidad que me aleja de mi ,sumiéndome en un aborigen de trabajo y prisas que no me llevan más que al cansancio, lo que no está tan mal porque mientras me mantengo ocupada, parece que la soledad y la nostalgia no llaman a mi puerta. Aunque para que engañarme, por lejos que me halle y sin tiempo para nada, ellas me siguen, tan de cerca que puedo notar su aliento en mi nuca.


Evaglauca

EL JARDIN DE LAS MANDRÁGORAS

EL JARDIN DE LAS MANDRÁGORAS


CAPITULO I


En el centro de un espeso bosque de eucaliptus se hallaba el hogar del ser más bello y temido de todo el condado.
Las paredes ,oscuras por el humo de las velas y el hogar donde siempre bullía un puchero con algún bebedizo para paliar dolencias tanto del cuerpo visible como el intangible,le habían hecho ganar a Jimena el sobrenombre de la Bella hechicera.
Los lugareños la apreciaban tanto como la temían. Aunque siempre se mostró amable y solícita ante cualquier consulta dando solución con sus elixires a casi todos los problemas, hubo alguna persona que no desaprovechó su aspecto reservado y distante para crear falsos rumores, puesto que la belleza de la que era poseedora desencadenaba un sentimiento de envidia y celos, propios de aquellos seres que, esclavos de su propia mezquindad, no soportan la competencia.
Aunque no ignoraba las calumnias que la tildaban de bruja ni era ajena al riesgo que esos falsos testimonios entrañaban, sabía que no corría ningún riesgo, puesto que a más de una Dama le proporcionó las gotas necesarias para deshacerse de molestas semillas venidas del Señor equivocado, así como algún caballero le otorgó con dos simples hojas de su jardín el poder de amar sin tregua a varias Damas durante toda una noche.

Lo que más le gustaba a la Bella Hechicera era cuidar de su jardín, un espacio rectangular acotado por pomos de menta, hierbabuena y mejorana dispuestos de modo estratégico para mitigar el hedor de su gran tesoro: setenta y siete filas de mandrágoras. Ése y no otro era el lugar donde ella se sentía más cómoda. A pesar de que las hojas eran anchas y muy rugosas, las manos de Jimena se habían acostumbrado a su áspero tacto, así como su nariz ignoraba sus flores malolientes y campaniformes. Todo era perdonable, porque contemplar el florido y particular terreno a la luz de la luna llena era un espectáculo inexplicablemente bello a la par que mágico. Las pequeñas mandrágoras parecían cantar a la luz de la reina de la noche, ofreciendo una serenata única e inaudita sólo apta para los oídos y los ojos que sabían y podían apreciarlo.

Cierto día, a la hora que las estrellas palidecen y el sol se despereza, mientras preparaba un ungüento para las agrietadas manos del viejo herrero, se le cayó al suelo el frasco donde guardaba la esencia de jengibre. No quiso dar mucha importancia al incidente, pero no dejó por ello de sentirse inquieta.

Todo sucedió tan rápidamente que no tuvo tiempo de reaccionar: el volar ruidoso de las aves, seguido del estruendo de un caballo al galope. Cuando quiso darse cuenta, tenía una daga en el cuello y un salvaje encima, abriéndose paso entre sus ropas y su sorpresa.
No sabe por qué la dejó viva, aunque nunca olvidará la mirada de aguamarina helada que atravesó sus ojos negros y su alma. Cuando pudo ponerse en pie no quedaba ni rastro del jinete ni de la montura, sólo la amarga sensación de haber sido tomada por un ser oscuro, y triste.
Dos semanas más tarde tuvo la certeza de que el desafortunado encuentro no sólo torturaría sus recuerdos, si no que crecía dentro de su ser. Podría haberse deshecho de esa simiente gris en un abrir y cerrar de ojos pero decidió que sólo es malo lo que se juzga y sentencia sin dar oportunidad de defenderse. Con la luz, el agua y los cuidados necesarios, hasta la planta más fea puede ser hermosa cuando florece, y además ella quería una nueva jardinera que le ayudara a cuidar del bello y misterioso Jardín de Mandrágoras.


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LA CAUTA GACELA

LA CAUTA GACELA

La cauta gacela, no quería salir de su escondite, el latir desbocado del corazón y el característico olor a miedo le avisaban del acecho del depredador.

Pero la cauta gacela, necesitaba comer y beber, puesto de no hacerlo, iba a morir de todos modos.

Con su miedo y el corazón a mil por hora salió a comer hierba fresca, y beber un poco -que rica está el agua cuando se está muriendo de sed-.

Una vez saciadas sus necesidades, disfrutó de la puesta de sol más bella y más naranja que jamás pudo ver, dado que en su vida, no había hecho otra cosa que salir corriendo. De pronto noto una presencia, y se lanzó a la carrera, en un frenesí de velocidad hasta caer exhausta esperando su muerte.

Al despertar no recordaba muy bien lo acontecido el día anterior, pero al alzar la vista a unos metros de ella, yacía uno de los ejemplares más fuertes y bellos que jamás había contemplado. Se acercó perpleja y medio aturdida lo movió con su hocico, y al hacerlo noto su respiración, al mismo tiempo que vio como abría sus grandes ojos negros.

-¿Estás bien?, casi me matas de un susto.

-Jamás, ninguna hembra me había hecho correr tanto.

-Ni a mí ningún macho quiso devorarme.

Evaglauca


Necesito unas vacaciones. Vacaciones de miedos, angustias, prisas, protocolos, ataduras, lagrimas, ausencias, recuerdos, si pudiera saldría de mí, para pasear descalza por la hierba y contar estrellas, aullar a la luna y bañarme en el mar de una mirada que me permitiera ser yo, solo yo, y entonces bucearía hasta el fondo convertida en una mariposa marina rozando con mis alas buceadoras, las algas donde viven los sueños escondidos de los tímidos.

Evaglauca

Hoy me ha venido a la cabeza, esa canción de Mecano que decía;

Dijo un pez
A un león
Quién pudiera ser una bestia feroz
Y el león
Discrepó
Es más divertido ser un buceador…

Y es que tiene que ser difícil eso de ser el rey de la selva, siempre al acecho, vigilante, con la angustia de defender el territorio, que la prole esté bien cuidada y alimentada además de todos los deberes que conlleva tan alto rango.
Que solo se tiene que sentir en esa roca observando la sabana. Yo me lo imagino mirando al horizonte y soñando con ponerse unas gafas de buceo y unas aletas, para hacer snorkel y ver los colores que tiene el mar, persiguiendo bancos de peces de colores que se le enredan en su melena, mientras un cangrejo travieso le pinza la cola para hacer surf extremo.

Evaglauca

Hoy tengo uno de esos días que me siento como una cochinilla. Borra esa sonrisa de tu cara, que no es que me dedique a mirar el culo a todos los que pasan por mi lado, deseando morderles el cuello , si no que me siento como esos insectos que cuando se saben amenazados se hacen una bola para protegerse del mundo, y no hacen otra cosa que rodar de un lado para otro para acabar aplastados debajo de algún zapato .

Evaglauca

Erase de un marinero
Que hizo un jardín junto al mar,
Y se metió a jardinero.
Estaba el jardín en flor,
y el jardinero se fue
por esos mares de Dios.


Antonio Machado (Parábolas)