Hay días en los que me despierto con ganas de comerme el mundo a mordiscos, como si se tratase de una manzana jugosa y dulce. Pero hay otros que me siento el más insignificante y miserable de los gusanos que habita en ella.
Hay días en los que me despierto con ganas de comerme el mundo a mordiscos, como si se tratase de una manzana jugosa y dulce. Pero hay otros que me siento el más insignificante y miserable de los gusanos que habita en ella.
A veces las palabras sobran. Me viste, te vi, y tu mirada me lo dijo todo, y aunque yo no dijese nada, lo notaste, me sentía como tu, atrapada, tendiste tu mano y yo acerqué la palma de la mía al cristal que nos separaba. Los treinta segundos siguientes, quedarán grabados para siempre en esta foto y en mi alma.
En el seguro precipicio en el que se ha convertido mi vida, contemplo puestas de sol mirando al fondo del abismo , aferrada a principios aprendidos de mis finales, con la fortaleza que pose un corazón frágil, agradezco la desdicha porque en mi torpeza hábil, soy desgraciadamente afortunada.
Evaglauca
Nadie hubiera
Cruzado el océano
Si hubiera podido desembarcar
En las tormentas
Una frase preciosa que está en la sala de espera de la sicoanalista, que me escucha pacientemente un día por semana.
Lo que ocurre, es que cuando uno se encuentra en medio de una tempestad, que ha dejado que se fragüe, por falta de valor, y quiere tomar el timón del barco de su vida, e intenta saborear el viento de la libertad, se da cuenta de que ese barco, tiene muchos lastres, que el viento no sopla, y que la niebla que produce el abandono y la tristeza es tan densa, que apenas ve donde debe poner sus manos para llevar el navío a buen puerto.
Así que lucho contra viento y marea, desde dentro de mi corazón contra todos los prejuicios, e intento salir de esta bruma espesa y húmeda que entumece mi alma y mis huesos, con mis ojos puestos en las estrellas que no distingo pero que se que están ahí, lo se, porque hace mucho tiempo , me entretenía contándolas.
Solo espero que esta tormenta, me lleve a una playa donde se me permita soñar y no deje en mi bajel demasiadas brechas para así volver a emprender otra travesía.
Evaglauca
Siempre se debe llamar
a cada cosa por su nombre,
pero, si uno no se atreve,
debe poder hacerlo en un cuento.
(Hans Christian Andersen)
En un pueblecito de Oriente, vivían dos buenos chicos de procedencia bien dispar. Uno hijo de zapatero, y otro primogénito del Gran Visir.
Quiso el destino hacerles un regalo a cada uno de ellos en forma de pajarillo, para alegrar sus corazones.
El primero de ellos de nombre Hassan, acomodo al pobre ave en una caja de cartón. Con unos calcetines viejos fabricó un nido al polluelo, que no cesaba de temblar a causa del miedo y el frío. Lo alimento a base de sopas de pan y leche, cuidándolo con la paciencia, y tesón del que disfruta compartiendo su tiempo, y después de dos semanas decidió llamarla Eli.
Además de cuidarla, alimentarla y enseñarle a volar, Hassan le describía sus sueños y se emocionaba escuchando los de ella. Llegado el momento la invitó a partir, puesto que ella era poseedora de alas, además de un gran corazón. Ambos sabían que el vinculo que les unía, no lo destruiría ni la distancia ni el tiempo.
Y así fue, Eli iba y venia, atesorando historias de lugares lejanos, los cuales Hassan jamás hubiese visto, de no ser a través de los relatos de su musa, que pasaba tardes bordando recuerdos para su Salvador.
Pasó el tiempo, primero unas primaveras, seguidas de sus veranos, ¿Cómo no? de sus otoños y sus diez inviernos.
La amistad de Eli y Hassan se hizo cada día más fuerte, y casi me atrevería a decir legendaria, digna de admiración y como no de envidia.
Llegó pues a oídos de Omar, la curiosa historia de una gorrioncilla, llamada Eli, que contaba unos relatos maravillosos, de lugares extraordinarios, con una alegría y una magia que cautivaba a cuantos la escuchaban.
Omar se maldijo por su mala suerte, pues el también se encontró hace años una pajarilla a la que bautizo Jandra, la cual nunca supo agradecer el derroche y los regalos que el le compró.
Curiosamente olvidó Omar, como suelen hacerlo aquellos que poseen muchas cosas, entre ellas un corazón que late, porque es su deber, pero que solo se apiada de si mismo. Que al principio Jandra y el, eran inseparables.
Omar, recibió a manos de su padre el Gran Visir, una jaula de un inmenso valor, construida con cristales y piedras preciosas que era la envidia de todos los visitantes de la corte.
En la jaula de cristal, fue acomodada, la gorrioncilla. Al principio, la lucían con orgullo, y ella se esforzaba y entonaba bellas melodías, que le habían sido enseñadas por carísimos profesores de canto. Se deshacía por hacer piruetas llenas de amor y armonía que eran el deleite de todos los cortesanos.
Pero pasó el tiempo, con sus inviernos, primaveras, veranos y sus diez otoños. Y Jandrá dejó de ser la novedad, quedando en el olvido en su bella jaula de cristal antaño fuente de admiración.
Arrinconada por todos enmudeció. Ríos de lágrimas anegaron su garganta anunciando calladamente que el corazón del pobre pajarillo por fin volaba libre fuera de la jaula de cristal que la retenía.
A la mañana siguiente Omar encontró a la vieja y estúpida Jandra, muerta en su suntuosa jaula, demasiado para ella . Aunque no para esa gorrioncilla de la que tanto había oído hablar últimamente a los miembros de su corte.
Hassan fue convenido a presentarse a primera hora de la mañana con su amiga, ante el máximo mandatario de la zona. Pero algo dentro de el, le hizo ir solo. Cosa que disgustó muchísimo al joven Visir Omar, el cual mandó encarcelar al pobre zapatero.
Aquella misma tarde Eli tubo un mal presagio, y voló inquieta toda la tarde, finalmente llegó a sus oídos del pico de una alondra, que Hassan había sido apresado, y que el precio de, su libertad, era ella.
Reunió todo el valor que encontró dentro de ella, y se presentó ante el visir, el cual cumplió su palabra y libertó a Hassan .
Allí frente a su captor, Eli permanecía serena, puesto que no tenía por costumbre tener miedo de nada ni nadie.
Cuando el Visir la vio quedó prendado de la armonía que envolvía a ese ser pequeño y grácil, y sin muchos preámbulos ni explicaciones, le ofreció la jaula de Jandra,
Por primera vez en su vida a la pequeña gorrión se le heló el corazón y el gusto del horror invadió su pequeño paladar con la amargura de lo inevitable, y aún así se negó a ocupar esa cárcel de cristal.
El visir que no era hombre de los que acepta un no por respuesta, argumentó que si en dos días no ocupaba el lugar que le ofrecía, su amigo sería dilapidado en la plaza pública.
Y así fue, como un gris amanecer, ella sola e metió en la jaula, y Hassan recuperó su libertad, aunque el precio que habían pagado por ella, le suponía la peor de las condenas.
La pequeña Eli se acomodo como pudo, a su nueva situación. La jaula le parecía un lugar tedioso. Porque da igual de que material están hechos los barrotes, el resultado siempre es el mismo, no te permiten ser libre.
Eli tenía el pleno convencimiento de que el visir estaba habitado por las fronteras, que se imponen algunos seres que no ven más allá de sus narices y en esos pensamientos estaba cuando se sumió en un profundo pero agitado sueño.
A la mañana siguiente el Visir se acercó para saludar a su nueva invitada, con el temor de todo aquel que sabe que no obra bien pero que posee la soberbia del que cree que todo lo puede.
- Buenos días, gran Visir. Dijo la voz de la dulce ave.
El, sorprendido devolvió el saludo con cierto aire de superior indiferencia.
-Quiero que sepas que tu amigo se ha salvado su vida gracias a tu buen juicio.
-Gracias mi señor. Ya que me tenéis aquí desearía saber en que puedo complaceros.
-Quisiera oír uno de vuestros relatos, ya que gozan de una gran fama entre mis allegados.
-¿Uno de mis relatos? ¿Tanto revuelo por una historia? En verdad debéis estar muy falto de afecto, cuando ponéis la vida de vuestros siervos en peligro, para oír el relato de un pobre gorrión aterrorizado ante el peligro de perder lo que más ama en el mundo. Un buen amigo.
-Veo que sois valiente, además de carecer de todo sentido práctico, dado que tu insolencia, bien puede costarte la vida.
-De que me sirve la vida, si solo puedo tenerla para complaceros a vos y a vuestra codicia.
-Yo diría que os sirve como moneda de cambio, puesto que si no quedo complacido, vuestro amigo volverá a ser apresado y morirá a la puesta de sol.
Convencida, de que nada le restaba por hacer, para salvar la situación, empezó a tejer su historia como quien hace un tapiz. Empezó a dar puntadas con sus palabras, y una a una fueron creando un enjambre de ilusiones que mantuvieron en vilo a su captor hasta bien entrada la tarde.
Satisfecho con el resultado obtenido de su posesión de concedió una tregua hasta el día siguiente.
Eli, no se acostumbraba a la jaula, ni a la comida, ni a ninguna de las nuevas circunstancias, así que se mecía en sus recuerdos para evadirse de su oscura realidad, hasta que el sueño la sorprendía.
Pasó el tiempo, y el Visir lejos de olvidarse o aburrirse de ella, se quedó enredado en el alma de Eli, de su alegría, imaginación .Poco a poco fue volviéndose más humano, condescendiente, también poco a poco empezó a juzgar por si mismo, no por obedecer, agradar o deslumbrar a nadie, y en esos momentos, se dio cuenta que su prisionera cada día estaba más triste. Fue entonces cuando tubo la certeza que siempre había antepuesto todo para satisfacer su ego, y eso que hasta entonces era lo más normal, empezó a parecerle odioso. A la mañana siguiente mientras Eli dormía en su jaula le dejó una nota y le abrió la puerta.
Cuando Eli despertó y vio la jaula abierta, salió volando, sin percatarse de nota alguna. Se fue tan rápido como pudo en busca de Hassan.
Al atardecer, cuando el visir vió la jaula vacía, y su nota sin leer cayo al suelo desfallecido. Ninguno de sus médicos supo diagnosticarle mal alguno, pero el se negó a comer, a beber e incluso dejó de dormir, solo se aferraba al trozo de papel que halló en la jaula.
Ante esa situación, el más allegado de sus colaboradores, mando buscar a Eli, puesto que todos en la corte creían que el estado del Visir era el resultado de un hechizo.
Apresaron de nuevo a la pobre Eli, y la llevaron a la estancia donde el Visir permanecía en un estado lamentable. Ella quedó perpleja al percatarse de la situación y acercándose con suma cautela al lugar donde se hallaba Omar, este abrió su mano de dejó caer el papel.
Al recoger el papel, la pajarilla pudo darse cuenta que era una carta dirigida a ella en la que ponía:
Querida Eli
Abro la puerta de tu jaula para dejarte en libertad, en agradecimiento a todas las tardes en las que me has complacido con tus historias, pues tus palabras me han hecho libre.
Yo que aparentemente todo lo poseo, no me había dado cuenta de que tu siempre has sido, eres y serás un ser libre, mientras yo llevo demasiado tiempo siendo esclavo de mis miserias.
Albergo la esperanza, de que tu magnánimo corazón, pueda perdonarme.
Y mi arrogancia se atreve a pedirte una última historia, pero esta vez libre, sin estar obligada ha hacerlo, si no solo por el placer de compartirla conmigo.
Aunque si decides partir para siempre sin mirar atrás también podré entenderlo.
Siempre tuyo
Omar.
Eli, quedó atónita ante la carta, que era prácticamente una declaración de amor, y después de unos segundos de pensar, el que hacer, se acercó suavemente al lado del Visir y emperezó a explicar una historia, acerca de un corazón libre y una jaula de cristal ..
Omar acabó por recuperarse, tan rápido que pareció cosa de magia. A partir de ese día, recibía de vez en cuando la visita de su amiga halada con la que compartía historias y una buena taza de te.
Ambos ganaron un amigo, aunque los que conocían al Visir antes de esta historia aseguran que su pueblo ganó mucho más que eso, puesto que no hay nada mejor para un pueblo que un gobernante sabio y justo.
Y como diría Eli, da igual cual sea el principio, y los errores que se cometan en el camino, si al final puedes sacar una buena enseñanza y la repercusión de la misma beneficia a los que te rodean.
Evaglauca
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancarámela un día:
ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento
se queda mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.
(Antonio Machado)
Siento como los rayos del sol se cuelan lentamente, uno a uno, penetrando, todos y cada uno de mis rincones.
Noto como las gotas del rocío, resbalan suaves, por mi tallo.
Y de pronto te oigo, llegas como siempre. Todo sucede tan deprisa, tus movimientos frenéticos producen una brisa que estremece, libas mi néctar, rápido voraz, y me dejas exhausta, pero feliz porque se que te alimento, y me quedo aquí esperando tu regreso.
Que le vamos a hacer, yo solo soy una flor, y tu un impetuoso y majestuoso colibrí
evaglauca
Para cuando te encuentre
Tengo en una esquinita de mi alma
Un cofre lleno de secretas partituras
Compuestas todas y cada una de ellas
Para momento diferente.
Las hay suaves y relajantes
Otras para poder danzarlas contigo
Confieso que he dejado algunas a medias
Solo para tener el placer de acabarlas
Día a día nota a nota mientras permanezcamos juntos.
Para cuando te encuentre
He reservado una mesa para dos
Con la luna de cómplice
Mientras nuestros pies descalzos
Sienten, sobre la hierba el rocío.
Para cuando te encuentre
Tengo un bosque lleno de palabras furtivas,
Que solo quieren salir, si son susurradas cerca de tus oídos.
Pero solo si te encuentro
Si no se quedarán aquí, jugando en mi ombligo.
Hoy www.detrásdelmaryo@blogia.com me ha etiquetado y como que solo son 6 cosas raras o peculiares las que debo contar sobre mi, no me ha parecido mal.
1. No soporto la gente que habla mientras come con la boca abierta, despierta en mi una especie de instinto asesino.
2. Me gusta el trayecto de casa al trabajo cuando el sol calienta mi cabello, mientas canto una canción de esas que me carga las pilas. Además en ese tramo suelo hacer un ritual que consiste en pedir un milagro al destino para alguno de los transeúntes que se cruzan en mi camino.
3. Me encanta arrancar la etiqueta del refresco mientras me tomo algo en el bar, pero nunca me conformo con un trocito dejo la botella sin una brizna de papel.
4. Disfruto bailando, mientras quito el polvo de los muebles, lo que puede hacer que tarde dos horas en deshacerme, del de las sillas ya que las utilizo de barra de baile.
5. Me chifla sacar punta a los lápices de colores, y luego mezclar los restos que quedan cuando quitas la madera y hacer dibujos con las yemas de los dedos.
6. Me aterran las pelis de miedo en blanco y negro, pero me tapo la cara con un cojín justo a la altura de los ojos para no mirar, aunque acabo viéndolo todo y gritando como una loca.
Bueno ahora tengo que pasar el testigo a 6 personas más asi que los nominados son:
- Mis deliro
-La vida es sueño o quizas puro expejismo
-Gladiador del verso
-Maxecita
-Piespatines
-Buho
Desde niña, había percibido el dolor de los más débiles, tal vez, porque sabía que era sufrir desde que le alcanzaba la memoria.Pero no por ello su rostro reflejaba otra cosa que no fuese una dulce y calmada sonrisa.
Contemplar a Shakty era relajante y alegraba los días, de todos aquellos que se cruzaban en su camino, y poseían la sensibilidad suficiente para percibir esa calma, que emanan los que están en paz consigo mismos.
Lo que ocurrió, es que cuando la sensibilidad de unos se mezcló con la mezquindad de otros el resultado fue nefasto.
Su madre, fue la primera en darse cuenta. En cuanto algún animal herido se aproximaba a la niña, ella, sin mediar palabra, posaba su mano derecha encima del corazón y la izquierda en la cabeza del animalito, y este salía reforzado del encuentro, como si la energía de Shakty fluyese a través de el , desterrando todo mal físico o espiritual.
Y ahí empezó el negocio de su familia, que vio en el don de la pequeña una fuente de ingresos adicional, por lo que cada vez que Shakti curaba a los búfalos, mulas, y toda clase de animales, tanto de trabajo, como de compañía de los vecinos, sus padres cobraban unas suculentas rúpias.
Shakty lejos de sentirse explotada, se sentía útil y en comunión con las almas que sanaba.
Una mañana cuando el sol daba las primeras puntadas al día, fueron a buscar a la pequeña. Se trataba de Maná, la cría de Elefante, nacida la pasada primavera, apenas podía moverse. Cuando Shakty lo vio sintió una punzada en el corazón, cuanta pena amontonada había en un ser tan pequeño, de aspecto fuerte y de alma frágil.
Se aproximó con suma cautela, no por temor, si no para no contrariar al pobre Maná, se sumergió lentamente en la laguna y cuando estaba junto a el, posó su mano y su frente en la del pequeño paquidermo. Cuando la energía de el, devorada por la carga de la pena y la tristeza pasó a través de ella, la dejaron en trance unos minutos. Al final Shakti sembró una semilla de esperanza y luz en la oscuridad del espíritu del pequeño Maná .Le mostró que descendía de una noble estirpe, y que por mucho que los esclavizaran y obligaran a transportar troncos sin descanso, la nobleza del alma no se la podían arrebatar, siempre que no rindiera su esencia. Que el sol brilla para todos, para los que asedian y los asediados y solo los que pueden apreciarlo, aprenden a ser felices, a pesar de todo.
Le recordó que le debía su nombre a SAUMANASA el elefante del Oeste que con su valentía soportaba la tierra, cuando creían que era plana y estaba sujeta por cuatro Elefantes Sagrados. Y que como su ancestro tenia una disposición para disfrutar de las flores, el confort y la alegría, solo tenía que sentir la energía de la tierra, y todo lo positivo que le rodeaba, y olvidarse, de los lastres que habían atado a la tristeza y la angustia que ahora enfermaban su espíritu.
Fue así como Shakty y Saumanasa establecieron un vinculo que ha permanecido a través del tiempo. El liberó a su alma de la esclavitud impuesta, y aprendió a disfrutar de su mundo interior, compartiendo experiencias con esa pequeña que le enseñó, que mientras hay luz en el alma no hay nada que temer, solo energía que compartir. Ella, siguió ayudando a todo aquel que se le cruzó en el camino y lo necesitó, ajena al negocio, que esos encuentros generaban a su familia y alegre de poder sentir toda clase de dolores y transformarlos en paz y luz.
Evaglauca
Desde un tiempo a esta parte, mis silencios son más largos, al principio no me percaté, pero llevo unos días que apenas hablo, y lo curioso del tema es que nadie parece echar de menos a la parlanchina que llevaba dentro, ni siquiera yo.
Así que dueña de mis silencios y esclava de mis palabras, camino por el sendero de lo cotidiano, con lo dicho como lastre. Y lo que se queda por decir haciendo posos en mi alma.
Porque, tal vez, solo tal vez, cuando uno ya no tiene necesidad de decir nada y escucha el silencio de su soledad, el ruido es tan atronador que ensordece.
Pero he aprendido ha hacer alguna trampa y lo que no digo lo escribo en mi libreta del limbo de las palabras, donde inocentes y ajenas a todo, juegan a perseguirse con los sueños incumplidos, mientras las observan calladas las promesas rotas.
Eva glauca
Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados
(JULIO CORTÁZAR)
La cura para todo es agua salada;
el sudor,
las lágrimas
o el mar
ISAK DINESEN
Cuando se me otorgaron mis dones, que como mínimo son tres, se olvidaron del valor,
Valor, para enfrentar la batalla diaria que es vivir.
Así que como una alcohólica anónima, digo: me llamo fulanita de tal y soy COBARDE, puesto que cada vez que se me ha herido, ninguneado, y dejado en una esquina como se arrinconan los muebles viejos, en vez de alzar mi voz y reclamar mi espacio he pensado, que no merecía la pena luchar con quien tiene ese concepto de otro ser humano. Y creo que en muchas ocasiones callé cuando debí hablar y en otras harté a palabras a todo aquel que con un gran estoicismo quiso escucharme, pero en ningún caso actué.
Eso sí, ya que no me pusieron el valor en mi saquito de actitudes, ni habilidad (que mira que soy torpe de narices) y por supuesto clarividencia o un sexto sentido (que me hubiese venido como agua de mayo para verlos venir y salir corriendo) los Dioses que son unos cachondos metieron en mi cajita de recursos la PACIENCIA (que dicen que es una virtud, pero yo no lo tengo muy claro) la PERSEVERANCIA (o dígase cansinismo, porque como se me meta una cosa en la cabeza una mula a mi lado es dócil), y el otro don o se lo olvidaron, o es como el los comics de súper héroes aparecerá para salvarme cuando menos me lo espere.
Aquí me hallo encomendándome a la Virgen del Socorro, para que no se cruce ningún vampiro emocional o bicho raro que decida invadir mi territorio, porque como no sea por aburrimiento no voy poder echarlo de esta, ,mi tierra. Aunque por otra parte, como de todo se aprende, ya casi se, más que lepe, además como paciencia y ganas de intentar ser feliz no me faltan , tal vez algún día lo consiga y sea una cobarde redimida que en cualquier caso lo prefiero a un héroe muerto en combate.
Evaglauca
Oye, seremos tristes,dulce señora mía.
Nadie sabrá el secreto de esta suave tristeza.
Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza,
tristes como el crepúsculo de una estación tardía.
Tendrá nuestra tristeza un poco de ufanía
no más, como ese leve carmín de tu belleza,
y juntos lloraremos sin lágrimas, la alteza
de sueños que matamos estérilmente un día.
Oye, seremos tristes, con la tristeza vaga
de los parques lejanos, de las muertas ciudades,
de los puertos nocturnos cuyo faro se apaga.
Y así, bajo el otoño, tranquilamente unidos,
tú vivirás de nuevo tus viejas vanidades
y yo la gloria póstuma de mis triunfos perdidos
(RAFAEL MAYA (1897))
Como contable que soy, y por deformación profesional, pues no voy hoy, y no se me ocurre otra cosa que hacer balance de este último año, y menos mal que estoy cansada, que si no soy capaz de sacarme una cuenta de explotación que seguro que da perdidas afectivas y un margen de rentabilidad cero, porque a la práctica ser romántico no sale nada rentable.
Así que manos a la obra, en un balance hay un Debe y un Haber y para postre deben cuadrar, uffff, ya me duele la cabeza y no he empezado. Mejor me saco un balance simplificado porque una cosa, son los números que con esos acabo pronto y otra muy distinta los sentimientos.
En el DEBE pondré lo que debía haber hecho y no hice y en el HABER, colocaré las partidas de, haber si me espabilo o no es que no cuadre el 2006, es que no voy a sacar un balance positivo en mi vida.
Acabo de caer en la cuenta, que nunca me han gustado los números, porque ¿que más dará? Saber con exactitud lo que tengo o lo que pierdo, después de todo el destino y mi forma de ser, cambian todo pronostico. Así que cerraré el 2006 con resultados mejorables y abriré el 2007 con la ilusión con la que se levanta un niño de su silla cuando suena la campana para salir a patio.
Para los que creen
Los que quieren creer
También para los que no creen en nada
A los iluminados
Los sin luces
Como no, también a los oscuros
A esos que ríen
A los que lloran
Y sobre todo a los que no tienen emociones
A los que todo poseen
A los que no tienen nada
Sin olvidar a los que se conforman con lo que son
A todos vosotros os deseo que el año que va ha empezar lo haga repleto de:
Cestas repletas de besos silvestres, con asas de abrazos sinceros.
Hombros fuertes en los que encontrar apoyo, y corazones nobles capaces de sentir todos los matices, buenos, malos y regulares, resultado de la experiencia de estar vivo. Y sobre todo que nunca se os caiga de los bolsillos el material del que están hechos todos los sueños.
Creo que no te quiero,
que solamente quiero la imposibilidad
tan obvia de quererte
como la mano izquierda
enamorada de ese guante
que vive en la derecha.
A veces el destino está juguetón y se divierte cruzando hilos que jamás debieron encontrarse, y en una de sus travesuras juntó sus manos por casualidad y sin resultado aparente.
Cuando ella sintió las yemas de sus dedos en la palma de la mano, una corriente tibia subió por sus muñecas corriendo por las venas provocándole, cosquillas en el paladar.
Hacia tanto tiempo desde la última vez que tubo esa sensación, que el muro que había construido para protegerse del mundo exterior se debilitó. La tibieza de sus manos resbaló por su superficie como el agua y abrió una pequeña grieta, no muy grande pero lo suficiente para dejar pasar los sueños y las expectativas que tan hondo había guardado. La primavera y las ganas de sentir hicieron el resto.
Le divertía el papel de Sherezade que el le otorgaba, en todos y en cada uno de sus encuentros. Las palabras y las caricias bailaban con un ritmo suave y dulce de los que embriagan pero no envenenan.
Aunque como al principio el destino que les unió, decidió hacer un guiño y una tarde le pidió que se fuera a vivir con el.
Ella con los ojos llenos de sorpresa, pues no había pensado ni por un momento en dejar su libertad contesto:
- Ya he estado mucho tiempo en una casa, esperando con las puertas de mi alma abiertas de par en par, y al final la corriente, la obligación y la costumbre se llevaron de el, las ganas de regresar. Prefiero que cada vez que estemos juntos sea porque nos apetece, sin reglas, obligaciones, pretestos
Y levantándose, le tomó las manos y mirándole al fondo de sus ojos, le dijo:
Ven sígueme, que quiero sentir cosquillas en el paladar.
Evaglauca