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SOÑANDO CON HADAS


 

Las hojas secas empezaban a vestir de marrón el parque, anunciando que un difunto verano, daría a luz a un tímido otoño vestido de hojarasca, que daba sus primeros pasos por el parque que cruzaba la ciudad, otorgándole un soplo de aire a una urbe casi asfixiada por el gris de una polución imprecisa pero densa.



A un extremo del balancín estaba Iago apenas pesaba la mitad que su hermano mayor,
así que luchaba porque sus pies tocasen suelo , concentrando toda su energía en los botes que casi frenéticos intentaban alzar sin mucho éxito a un Pablo que imitando la microfonía de unos grandes almacenes, decía con voz chillona


-Señoras y señores hoy serviremos en el parque filete de bacalao.

-Tu si que eres un bacalao, un bacalao, un idiota y.... un ballenato, déjame bajar, que me duelen las piernas de estar aquí arriba.



Pablo no tenía ninguna intención de bajar de su prisión de aire, a su hermano pequeño, pero una sola mirada de su madre, fue más que suficiente para firmar la paz, que volvería a romperse en cualquier momento en el que el ejercito de salvación bajase la
guardia.



Esta y otras historias anónimas eran la banda sonora de un tímido otoño, que con el paso de los días desnudaría los arboles, abandonando su timidez para brillar con todo su esplendor ocre y naranja.



 



Evaglauca



 





1 comentario

Jordi -

Solo decir que el tiempo ha conseguido, como con el buen vino, que tus relatos consigan aun mas estremecerme