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Se muestran los artículos pertenecientes al tema EL RINCON DEL VERSO.
 Yo adoro a Dionisio tú te dices Apolíneo nuestro deseo nos une nos separa el infierno mis quimeras y tus cálculos caminan en paralelo. Todo se confunde en tu mirada de hielo inundas de fuego mi pequeño universo hasta cierto punto, te dejas amar sin límites ese ínfimo instante tu latido en mi alma es infinito y etéreo. Al despertar ambos volvemos a profesar nuestros credos uno soñando con que ha sido real y el otro demasiado lejos. Evaglauca
 A veces tengo días en el que estoy perdida, y busco en las palabras de otros consuelo, y entonces la suerte llama a mi puerta y al abrirla, me encuentro por primera vez con este poema, que si bien es cierto había escuchado a trozos nunca lo había saboreado como hoy. Y entonces como un niño que abre un regalo y quiere compartirlo y empezar a jugar he tenido la necesidad de colgarlo en el blog , para no ser la única que disfrute de estos versos. Evaglauca El poema "Si..." de Rudyard Kipling SI puedes mantener la cabeza sobre los hombros, cuando a tu alrededor todos la pierden y además te culpan por ello. Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti, pero tienes en cuenta esas dudas; SI puedes soñar - y no hacer de los sueños obsesión, si puedes pensar - y no hacer de las ideas tu único objetivo, si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre y tratar de la misma manera esas dos imposturas; si puedes soportar el oír la verdad que has dicho retorcida por bribones que hacen trampas para tontos. O mirar las cosas en que tu vida has puesto, rotas, y agacharte y reconstruirlas con herramientas usadas. SI puedes arrinconar todas tus victorias y arriesgarlas a un cara o cruz, y perder, y empezar de nuevo desde el principio y nunca hablar de lo que has perdido; si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado, y así resistir cuando no te quede nada excepto la Voluntad que les dice: «Resistid». SI puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud, o pasear con reyes y no perder el sentido común; si los enemigos y los amigos no pueden herirte, si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado; si puedes llenar el minuto implacable con los sesenta segundos que lo recorren; tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita, y -lo que es más-, serás un Hombre, hijo mío." Rudyard Kipling  Nos dejas muy huérfanos, Aunque tus versos perduren siempre En el corazón de las gentes. Chau número tres Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra. Estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen. Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote. Mario Benedetti |
 CUÁNTAS VECES, AMOR, TE AMÉ SIN VERTE Y TAL VEZ SIN RECUERDO sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, en regiones contrarias,en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo. Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angol. a la luz de la luna de Junio, o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido. Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria. En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. Pero yo ya sabía como era. De pronto mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino. (Pablo Neruda) Hoy, como ayer y desde hace un tiempo, no logro encontrar palabras que expresen otra cosa, que tristeza, o melancolia. Tengo que reconocer que hecho de menos sentir lo que el verso de arriba refleja, y ya que no es así, como una vulgar voyer me regodeo en las palabra de otros, anque Neruda no es un otro cualquiera, claro está.
 SEMILLAS En la aventura de la tarde creció una voz extraña.¿Era el negro vértigo de ser? Amor, ¿sos vértigo del ser? ¿Por qué das luz como el pan que leo en tus labios? Clavo mis dientes en el instinto de los patios de la infancia con plantas que bebían el agua de mi madre. No conozco quién soy, regreso De mí a mí, fugado De la aglomeración de los trabajos. Ahora están quietos los diamantes Que ponés en la mesa Como señal de vos. Juan Gelman de su libro MUNDAR Cuando las palabras se me atascan en la boca del estómago me refugio en la poesía, ya que perdí el refugio de unos brazos que jamás fueron míos ni quise que lo fueran, solo pretendí que me sujetaran de vez en cuando. Me temo que pesé demasiado. Os dejo la poesía de Juan Gelman que enhebra las palabras con certera puntería. Evaglauca
 Almohadas Hay almohadas de pluma hay almohadas de siesta de lana de vientre de muerte pero no todas están en el secreto ni saben evacuar las consultas la tuya tiene un pozo donde ajustas la nuca y en las noches amargas hundes ojos y lágrimas (Mario Benedetti) Me fascina la maestría con la que Benedetti esgrime las palabras y “touche” te da en medio del corazón. Evaglauca 
Paren todos los relojes, corten el teléfono Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso Silencien los pianos y, con un sonido suave Traigan el ataúd, dejen venir a los deudos Permitan a los aviones dar círculos en lo alto Escribiendo en el cielo el mensaje: él está muerto Coloquen crespones alrededor de los cuellos blancos de los servidores públicos Permitan usar guantes negros de algodón a los policías. Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste Mi semana de trabajo y mi domingo de descanso, Mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canción; Pensé que el amor duraría para siempre: me equivoqué.
Ahora no se necesitan las estrellas sáquelas todas; Llévense la luna y desmantelen el sol; Vacíen el océano y limpien el fondo; Pues nada, ahora podrá ser como antes. Wystan Hug Auden (1907-1973) Es uno de mis poemas favoritos, supongo que la primavera me llena de vacíos melancólicos que lleno con arte de otros, porque me abriga del frío que da un colchón donde solo estoy yo y que en estas fechas cada día parece más grande Evaglauca
 No te acongojes más por lo que has hecho; fango y espina tienen fuente y rosa a la luna y al sol vela el eclipse; vive el gusano en el capullo suave. Todos cometen faltas, yo también pues disculpo con símiles la tuya, y por justificarte me corrompo y excuso tus pecados con exceso. A tu yerro sensual le doy mi ayuda; de opositor me vuelvo tu abogado y comienzo a pleitear contra mí mismo. Tanto el amor y el odio en mi combaten que no puedo dejar de ser complice del ladrón tierno que cruel me roba. WILLIAM SHAKESPEARE  No sé por qué me fatigo, pues con razón me vencí, no siendo nadie conmigo y vos y yo contra mi. Vos por haberme desamado, yo por haberos querido, con vuestra fuerça y mi grado habemos a mí vencido; pues yo fui mi enemigo en darme como me dí, ¿quién osará ser amigo del enemigo de sí? (Jorge Manrique) No me quedan palabras cuando encuentro mis sentimientos en un verso, y eso es lo que me ha pasado cuando, incapaz de escribir nada que plasmase lo que siento, o de imaginar lo que me gustaría alcanzar, me topo por azar con unas líneas que escritas siglos antes de mi existencia explican con pulcra exactitud lo que mi alma siente en ese precioso instante. Evaglauca
 Erase de un marinero Que hizo un jardín junto al mar, Y se metió a jardinero. Estaba el jardín en flor, y el jardinero se fue por esos mares de Dios. Antonio Machado (Parábolas)
 Hoy fue un día en que nada amable sucedió. No hubo incendios de mi piel al lado de la tuya, sino más bien la inquietante sensación de que en la vida que juntos transcurrimos uno de los dos era agua y el otro , tenaz y denso aceite. En tiempos como éstos las palabras abuandan y cruzan de mi lado a tu lado sin efecto y sin rastro. De lo dicho sólo permanece el chasquido de la vocales y las consonante, el sonido del látigo inútil, el aire a fieras sueltas e indomables. Múltiples argumentos van y vienen sobre el pasillo oscuro Donde alguien cerró todas las puertas. (Gioconda Belli –Mi íntima multitud)
 A veces me gusta jugar con el azar, voy a la estantería cojo un libro y dejo que se abra por una página .Hoy que tengo uno de esos días en que levantarse de la cama ha sido todo un error pero que quedarse en ella hubiese sido nefasto, sobre todo porque hubiese estado sola, he pensado, haber que me dice el oráculo, y “voilà” hoy estaba chisposillo y me ha regalado esta perla que escribió en 1907 Carmen Conde y que lo dice todo por si misma.
NOSTALGIA DE LA MUJER Mil años ante ti son como sueño. Como de aguas el grosor de una avenida. Hierba que en la mañana crece, florece y crece en la mañana, aunque a la tarde es cortada y se seca. ¿Qué es el tiempo ante Ti, qué son los truenos que blandes contra mi cuando me nombras? Por favor siente a tu idea, te veo hosco mirándome en la lumbre de tu Arcángel. La espada Tu también: eres el filo y el pomo que se aprieta con el puño. Para verte a Ti mismo me has nacido. Por estar solo con tu omnipotencia. Soy la nada, soy de tiempo, soy un sueño… Agua que fluye, hierba ácida que cortas sin amor… Tu no me quieres. Carmen Conde 1907
 Tus manos son mi caricia mis acordes cotidianos te quiero porque tus manos trabajan por la justicia Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos (Te quiero) Mario Benedetti
Mi pasión por Benedetti, empezó un día que por casualidad decidí leer un libro de relatos cortos con el que me cautivó, ahora una amiga poeta me ha mostrado la poesía de Mario , y al leer esta que está arriba, he pensado, un espíritu sensible y lúcido, lo es siempre ya sea en prosa o en verso.
 En el corazón tenía la espina de una pasión; logré arrancarámela un día: ya no siento el corazón. Y todo el campo un momento se queda mudo y sombrío, meditando. Suena el viento en los álamos del río. La tarde más oscurece; y el camino que serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece. Mi cantar vuelve a plañir: “Aguda espina dorada, quién te pudiera sentir en el corazón clavada.” (Antonio Machado)
 Y cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas ahí como un remanso, sola conmigo al borde de la noche, y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba porque una misma almohada y una misma tibieza iba a llamarnos otra vez a despertar al nuevo día, juntos, riendo, despeinados (JULIO CORTÁZAR)  Oye, seremos tristes,dulce señora mía. Nadie sabrá el secreto de esta suave tristeza. Tristes como ese valle que a oscurecerse empieza, tristes como el crepúsculo de una estación tardía. Tendrá nuestra tristeza un poco de ufanía no más, como ese leve carmín de tu belleza, y juntos lloraremos sin lágrimas, la alteza de sueños que matamos estérilmente un día. Oye, seremos tristes, con la tristeza vaga de los parques lejanos, de las muertas ciudades, de los puertos nocturnos cuyo faro se apaga. Y así, bajo el otoño, tranquilamente unidos, tú vivirás de nuevo tus viejas vanidades y yo la gloria póstuma de mis triunfos perdidos (RAFAEL MAYA (1897))  Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha.
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